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Posts Tagged ‘técnicas’

COMO PODAR LA MARIHUANA

Jueves, Mayo 12th, 2011

podaPodar es cortar brotes, hojas o ramas de una planta. Esto se hace por varios motivos. Según que partes de la planta cortemos variarán los resultados. Podando los brotes de la planta incrementamos la ramificación mientras mantenemos la planta pequeña y compacta. Las ramas bajas sin desarrollar se eliminan para que la planta concentre toda su energía en los cogollos principales. Las hojas no se deben podar. Muchos cultivadores creen que podando las hojas más grandes la planta podrá dedicar toda su energía a los cogollos. En realidad estas hojas fabrican alimentos que luego reparten por todo el organismo. Si las quitamos, la planta pasará hambre y no florecerá correctamente.

Observa la punta del tallo central de una maría. Verás las últimas hojas que han salido y, en el centro, el nuevo brote. Si cortas este brote, la planta echará dos ramas en el primer nudo que haya por debajo del corte. Los nudos son los puntos en que las ramas y las hojas se unen al tallo. Si después cortas los brotes de las ramas, se volverán a ramificar y en vez de dos ramas principales, tendrás cuatro. Los brotes son el lugar por donde crece la planta y miden la duración de la luz solar. Cuando los días comienzan a acortarse le indican a la planta que debe florecer porque el otoño se acerca. Si podas muy tarde la floración se puede retrasar porque la planta no mide correctamente las horas de luz. Un método seguro consiste en cortar el brote central cuando la planta ha echado cuatro pares de hojas, sin contar con los cotiledones que recubren la semilla. La planta echará dos ramas y, cuando tenga cuatro pares de hoj as en cada una, volvemos a cortar los brotes. De este modo tendremos cuatro tallos principales y la planta será más compacta y frondosa.

En algunos casos, retrasar la floración puede ser útil. Por ejemplo, si queremos que un macho de floración rápida polinice a una hembra tardía es posible conseguirlo podando los brotes del macho para impedir que florezca antes que la hembra.

Las ramas pequeñas que no se desarrollan se podan para que el cannabis concentre su energía en las ramas más grandes. Hay que cortar las ramas a las que no llega bien la luz y quedan atrofiadas. Esto se puede hacer en cualquier momento y no daña a la planta. Algunos cañameros eligen las cuatro o cinco ramas más fuertes y quitan todas las demás. Sus plantas producen cuatro o cinco enormes cogollos y ocupan menos espacio. Aunque el rendimiento por planta puede ser algo menor, caben más y la cosecha es similar. Hay quien sólo deja que la planta desarrolle el cogollo central, sin ramificar. Estas plantas son muy estrechas y ocupan muy poco espacio.

Uno de los innumerables mitos que circulan acerca de la marihuana dice que las hojas más grandes dan sombra y que cortándolas se desarrollan mejor los cogollos. Esto no es solamente erróneo sino que, además, es perjudicial para la salud de tus plantas. Las hojas más grandes actúan, primero, como fábricas fotosintéticas de alimentos y, después, mientras mueren, como almacenes de clorofila. Durante su vida, la hoja fabrica azúcares que distribuye por la planta para que fabrique tejidos y se alimente. Durante la floración, estas hojas amarillean y se secan pero antes envían la clorofila que contienen a otras zonas de la planta. Si podamos las hojas, el cannabis ha de fabricar más clorofila y no puede concentrarse en el THC, que es lo que a todos no interesa. Lo adecuado es dejar que las hojas se desprendan solas de la planta cuando se sequen.

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TECNICAS DE CULTIVO: DOBLANDO RAMAS

Viernes, Mayo 6th, 2011

SCROLLEsta técnica consiste básicamente en la formación de una estructura más ancha y baja de la planta mediante el doblado de tallos durante el proceso de crecimiento vegetativo. De esta manera se puede conseguir un mayor número de ápices de crecimiento sin tener que recurrir a la poda.

Las bases fisiológicas en las que se apoya este sistema son las siguientes:

1. Al doblar un tallo inclinadolo unos 45º con respecto a la planta, se elimina la dominancia apical, controlada por una auxina, el ácido Indol Acético (AIA); esta hormona desciende hacia la parte baja del tallo, induciendo a la brotación de las yemas basales.

2. Con el doblado continuo de los tallos la planta dispone de una masa foliar activa que se regenera contínuamente. Estas hojas jóvenes tienen una mayor capacidad fotosintética y en consecuencia hay un incremento en la generación de carbohidratos, necesarios para el crecimiento vegetativo y la producción de los cogollos.

3. El proceso de absorción de nutrientes y síntesis de reservas es más rápido cuando se encuentra la masa foliar doblada cercana al punto de brotación.

4. El doblado de los tallos favorce la entrada de luz en la planta; como consecuencia hay una mayor estimulación en la brotación de yemas.

Con el doblado del tallo principal se observa, con el paso de los dias, el incremento de los brotes inferiores. Puede seguirse esta técnica hasta que las ramas alcancen la altura deseada. Se tiene que tener mucho cuidado de no quebrar el tallo. Tras este doblado, la planta brotará desde los ápices más bajos con mucho más vigor. El doblado debería de realizarse siempre una zona de «fabricación» de reservas y no de consumo.

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GERMINACION Y TRASPLANTE SEMILLAS DE MARIHUANA

Miércoles, Abril 13th, 2011

transLa germinacion se define como el proceso mediante el cual una semilla se convierte en plantula. Este proceso culmina cuando las primeras hojas o cotiledones de la planta dejan la cascara de la semilla. El objetivo de la germinacion es generar la primera raiz y el primer par de hojas (cotiledones), aunque este primer par de hojas no es igual a las hojas “reales” de la planta.

Las semillas pueden mantenerse dormidas o inactivas hasta que las condiciones sean apropiadas para germinar. Las semillas de marihuana necesitan agua, oxigeno, oscuridad y calor para poder germinar. Cuando una semilla se expone a las condiciones apropiadas, agua y oxigeno son tomados a traves de la cubierta de la semilla. Las celulas del embrion comienzan a agrandarse. Entonces la cubierta de la semilla empieza a abrirse y la raiz o radicula emerge primero.

Muchas cosas pueden causar una pobre germinacion. Un riego muy frecuente hace que la planta no tenga suficiente oxigeno. Plantar semillas demasiado profundo puede causar que la planta utilice toda su energia almacenada, antes de alcanzar la superficie del suelo. Las condiciones secas causan que la planta no tenga suficiente humedad para comenzar el proceso de germinacion y crecimiento.

Se debe insistir en el hecho de que las semillas de cannabis deben ser de calidad garantizada y adaptadas a interiores, pues el trabajo que se emplea y el dinero invertido es el mismo para una semilla mala que para una de buena, mientras que los resultados son bien distintos.
Las semillas de compra no tienen una garantia absoluta, pues se trata de material vivo, pero si que estan bien maduradas y tienen denominacion de origen. Absolutamente recomendadas.

Pueden ser germinadas de varias maneras:

Directamente en la tierra:
En un vasito de papel o plastico, hacemos unos agujeritos, ponemos el sustrato y lo regamos. Con un palito fino ( de dientes o un fosforo) escarbamos unos 5 milimetros, ponemos la semilla y la cubrimos. El sustrato debe mantenerse humedo y calido, no debemos dejar que se seque, eso si, sin llegar a encharcarlo. Dependiendo de la edad de la semilla (las mas viejas tienen poca probabilidad de germinar) la planta empezara a brotar entre los 2 y los 7 dias.

En servilletas humedas:
Basicamente, necesitaras dos cuencos o platos y algunas servilletas, humedas.

  • Coloca en el primer plato algunas servilletas humedas y quita el exceso de agua del plato.
  • Luego, coloca tus semillas sobre la servilleta, permitiendo a cada semilla el mayor espacio posible.
  • Coloca otra servilleta humeda sobre las semillas, poniendo atencion en quitar nuevamente el exceso de agua.
  • Finalmente, cubrir todo con el segundo plato puesto del reves, para formar una ‘concha’ – esto creara el ambiente oscuro y humedo necesario para la germinacion.
  • Vigila tus semillas cada dia para asegurar que los pañuelos no se hayan secado. Pulveriza los pañuelos con agua, si es necesario.
  • Despues de algunos dias vera que las semillas se rompen y sale una raiz. Es poco comun, pero algunas semillas pueden necesitar 10 dias o hasta 2 semanas hasta romperse.
  • Cuando hayan aparecido los primeros milimetros de raiz de una semilla abierta, debes trasplantarlas muy CUIDADOSAMENTE (preferiblemente con pinzas) al lugar de plantacion.
  • Haz un hoyo de 2-3mm (max. 5mm) de profundidad en el medio, coloca tu semilla, primero la raiz, en el hoyo y cubrela.
  • Tu planton debera salir del medio en un plazo de 1 a 3 dias.
  • Cuando a los plantones les hayan salido su segundo o tercer grupo de hojas dentadas (sin contar los cotiledones redondos que emergen inicialmente de la semilla), estaran lo suficientemente fuertes como para colocarlos a la luz del sol o bajo una lampara de crecimiento (preferiblemente de halogenuros metalizados o tubo fluorescente). Siempre manten las luces alejadas por lo menos 50 cm de tus plantones.
  • La plantula

Durante las primeras semanas de crecimiento, las plantitas van creciendo lentamente… primero aparece un tallito con dos hojitas ovaladas (cotiledones) y luego, poco a poco, van brotando los primeros los primeros pares de hojas reales. En estos primeros dias, hasta el cuarto y quinto par de hojas reales, la planta solo necesita agua y calor, aunque sin excesos… evitaremos tener la tierra permanentemente humeda, para que la raiz respire lo suficiente y el tallo no se pudra victima del ataque de un hongo llamado alternaria.

Aproximadamente 2 semanas despues de la germinacion, la planta ya tiene de 5 a 6 pares de hojas y empieza a crecer rapidamente, a esta etapa la llamamos crecimiento vegetativo.

Crecimiento vegetativo y trasplante

Cuando acaba la fase de plantula, la marihuana comienza a crecer rapidamente. Para su etapa de crecimiento y desarrollo vegetativo, la marihuana debe recibir entre 14 y 18 horas del luz, de las cuales, un minimo de 4 a 7 horas de sol directo.

A parte del agua, la luz y los abonos, la planta necesita tambien espacio para desarrollar sus raices, por lo que debemos trasplantarla varias veces a lo largo de su vida.

En general, ya hemos dicho en el primer punto que se suele plantar en un lugar provisional para la germinacion, como por ejemplo y para ello nada mejor que un vaso de papel que permita a la raiz crecer al menos unos 2,5 cm en profundidad, ya que sera muy facil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto.

Durante el trasplante las plantas quedan notablemente expuestas a una serie de riesgos, asi que habra que tomar algunas precauciones:

La primera hacerlo en un dia nublado o al caer la tarde de forma que las raices no se vean muy expuestas a la luz. se procurara que el nuevo terreno sea lo mas parecido al anterior; se saca la planta delicada mente con la tierra como un bloque compacto y se coloca en un agujero previamente practicado en el nuevo terreno recipiente, sea el suelo o la maceta. Se procurara tambien no tocar el tallo, sosteniendolo lo mas cerca posible del nivel de tierra, y sin tocar nunca las raicillas ni las hojas.

Al depositar el bloque de tierra en el agujero se procurara enfocar la planta hacia la luz para no obligarla a un brusco movimiento foto-tropico -de busqueda de luz- que podria perjudicar el arraigamiento. el agujero debe ser lo bastante profundo como para permitir a la joven raiz extenderse en toda su longitud, pues seguramente habraa quedado algo comprimida en su lugar provisional. el terreno se reordenara de forma que el tallo quede a la misma altura del suelo que tenia anteriormente; acumular demasiada tierra alrededor del tallo puede ser peligroso. regar al finalizar la operacion, a fin de facilitar la adaptacion al nuevo terreno.

El trasplante es muy importante durante el crecimiento vegetativo ya que debemos dejar que las raices se desarrollen sin impedimentos. Una manera de saber cuando trasplantar, es el momento en el que la planta dobla la altura de la maceta. Entonces es el momento de pasarla a una maceta mayor.

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COMO OBTENER PLANTAS MADRE DE MARIHUANA

Miércoles, Marzo 23rd, 2011

madresUn planta madre es aquella a partir de la cual vamos a obtener esquejes, es decir plantas hijas. En realidad eso el principiante puede hacerlo con cualquier planta. Pero si en realidad se desean obtener generaciones de clones de calidad superior debe hacerse una selección a partir de las plantas crecidas de semilla.

El sistema consiste en hacer un par o tres clones de cada planta de las que se van a poner a florecer. Los esquejes deben ser etiquetados para saber luego a qué planta corresponden. Algunos clones deben mantenerse vivos, y después de cosechar y fumar los que se han puesto a florecer, se seleccionan aquellas cepas más interesantes. Así, se eligen los esquejes que muestren los rasgos más favorables: crecimiento rápido, mayor rendimiento, resistencia a plagas y mejores efectos. En ocasiones también puede elegirse una planta por características concretas de sabor y/o sus efectos, aunque no tenga un gran rendimiento. De este modo se podrá cultivar la planta deseada durante un tiempo indefinido. Siempre debe eliminarse cualquier esqueje que muestre síntomas de debilidad o que no crezca bien.

Para mantener una planta madre de esquejes idénticos la cosecha es mucho más uniforme. La idea es seleccionar aquellas plantas que, por su potente crecimiento y rápida productividad, destaquen. Es una búsqueda que requiere algo de tiempo y paciencia, pero que una vez concluida trae mejores frutos.

Gracias a las plantas madres y la producción de clones, se puede establecer la llamada “cosecha continua”. Se establece un sistema de rotación que permite cosechar cada 6-8 semanas. Se deben mantener los tres estadios: plantas en crecimiento para producir clones, esquejes enraizados y plantas en periodo de floración.

Sobre la revegetación

Alternando sus condiciones normales la marihuana es capaz de pasar del estadio de floración al de crecimiento, provocando un aumento de las horas de luz. Por algún motivo en concreto puede ser útil esta característica. Se puede revegetar cortando toda la parte superior de la planta y dejando la base con algunas ramas y hojas para que crezca de nuevo. Aunque este sistema tiene serios inconvenientes, ya que para ir bien se debería suministrar a la planta un tiesto mayor. Caso de no poder hacerlo se debe lavar bien la tierra regando con agua destilada, y abonar con un fertilizante rico en nitrógeno. También se pueden revegetar plantas en verano cuando los días son muy largos. El sistema más sencillo consiste en revegetar solo algún esqueje dándole 18h. de luz más. Cuanto más avanzada esté la fase de floración más se demorará en enraizar y en dar el cambio, puede tardar cosa de un mes, según las variedades. Pero es posible revegetar por este sistema plantas con un mes de floración o más. Para este sistema suele usarse preferiblemente ramas bajas, pues son las que tardan un poco más en acusar los cambios de la floración. Recuerda que si entras esquejes de exterior a interior es muy fácil introducir parásitos. Por lo que es mejor una zona de enraizado aparte de la zona del interior principal; someterlos a una especie de cuarentena y tratarlos precentivo anti-insectos.

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CULTIVO DE GUERRILLA

Miércoles, Marzo 9th, 2011

GUERRILLA¿Porqué plantar en el exterior?

Porque es el método más barato y natural. El cultivo al aire libre, tras un examen de la relación de horas de sol por año que nos proporciona nuestra envidiable situación geográfica, permite en algunas latitudes, como en el Sur de Andalucía y por supuesto, en las Islas canarias, dos cosechas anuales. Un cultivador experto puede conseguirlo incluso en latitudes más nórdicas, con o sin ayuda de luces artificiales auxiliares, mientras que los principiantes no consiguen vencer a los elementos, aceptan la derrota y recurren al tradicional cultivo interior.
Cierto es que encontrar un buen lugar en el exterior es más difícil que elegir la habitación en que se va a montar el equipo y que, una vez encontrado éste, deberemos evitar que la fauna -y otros animales de dos patas, principales predadores de nuestras plantas- descubra el sitio. Debemos recordar que no es lo mismo cultivar en un lugar privado (tu casa, huerto, jardín, patio, etc.) que en uno público, por el consabido peligro abstracto que pudiéramos o pudiésemos procurar a inocentes terceros que descubrieran accidentalmente las plantas.
Así que tendréis incluso antes de iniciar la plantación: localizar diferentes lugares con óptima orientación y difícil accesibilidad, sin olvidar la cuestión del riego, evitando merodear en horas diurnas, protegiéndolos del paso de animales (conejos, topos, jabalíes, aves, etc.) o de simples humanos, para aseguraros varios ejemplares intactos a la llegada de septiembre.
Los expertos en guerrilla buscan, observan y eligen por lo menos un año antes los mejores lugares para asegurar su accesibilidad, experimentando y creando sistemas de camuflaje y, sobre todo, preparando profundos agujeros de un metro de diámetro y 60 cm. de fondo, con mezcla adecuadas de tierra y abonos para que, al transplantar los ejemplares (por supuesto plantas hembras), se encuentren ya con la mejores condiciones… Y cruzar los dedos para encontrar en la próxima visita todo en orden.
Los jardines privados resultan más fáciles y discretos, pero se incrementa la responsabilidad en el caso de algún problema. Deberemos responder de nuestros actos personalmente, nunca en conjunto, asumiendo la responsabilidad del cultivo en una propiedad privada. Se aconseja no tener decenas de plantas para evitar acusaciones indefendibles: deberá ser un cultivo en un lugar privado para el consumo propio.
Intentad conseguir algún huerto privado al reparo de curiosos o un ático orientado al Sur, siempre con la máxima discreción posible -la envidia reina en todas partes-. Cultivar con métodos naturales y biológicos, al margen del ahorro en la factura de la luz, nos proporcionará aromas y fragancias olvidadas, satisfacciones sin par y también la normalización de nuestra querida planta.

3. Normas básicas para un cultivo de guerrilla
3.1 Elección del lugar: suelo y tierra
Bastará con encontrar un terreno con orientación al Sur directamente expuesto al sol al menos de 6 a 8 horas. Una tierra ligeramente ácida o neutra, es decir, con pH entre 6,5 y 7 (sin sobrepasar este valor), a la que procuraremos un buen drenaje que impide el encharcamiento del agua de riego. Evitaremos tierras arcillosas y, cuando sea necesario, se mejorará el suelo con arlita, perlita o vermiculita (materiales muy ligeros), o bien, limos dolomíticos y cenizas de madera (ricos en magnesio), aunque estos subirán ligeramente la acidez.
Cuando el suelo sea ácido, se corregirá añadiéndole calcio en forma de carbonato (cal); si fuese básico, se le agregará yeso o ácido fosfórico. También es aconsejable depositar en el fondo del hoyo polímeros artificiales o trozos de chumbera, para que retengan el agua y actúen como almacén de reserva para la planta.
Para aquellos cultivadores que primero siembran las semillas en tiestos para después transplantarlas al lugar definitivo, en el inicio de la sección cultivo os proponemos varios ejemplos de mezclas de tierra.
Para el control del valor pH del suelo, se comercializan tiras de papel reactivo.

3.2 El agua
Conviene observar primero el terreno y los cauces del agua de las torrenteras, evitando plantar en ellas y aprovechando en cambio los recodos bien protegidos y orientados al Sur. Una vez determinada la futura ubicación, podemos optar por acostumbrar a las plantas a un régimen austero de agua abundando en el abonado y podando desde los primeros estadios. Esto nos producirá un cultivo de secano.
Sin duda, este es uno de los puntos engorrosos en el sistema guerrillero, pues no es agradable cargar litros de agua a las espaldas para llegar en horas discretas a regar tus plantas en medio de la canícula estival. Algunos cultivadores esconden e, incluso, semi-entierran entre la maleza y separados de las plantas, bidones de plástico para fabricar sistemas artesanales de riego gota a gota, que faciliten el transporte o eviten su presencia durante días. Para estos actos de guerrilla resulta muy cómoda una mountan bike.
Uno de los sistemas más asombrosos consiste en preparar un agujero colocando un neumático viejo alrededor. En el momento del transplante se eleva ligeramente la base de la raíz de la planta para que esta tenga siempre una reserva de agua en el interior del neumático. Posteriormente se podará la cima de la planta, favoreciendo el crecimiento de ramas laterales y atando estas al suelo más allá, de modo que la planta pase inadvertida en cuanto a altura, y se convierta en rastrera. Como veis el ingenio no tiene límites.

3.3 Seguridad: camuflaje, cercos y setos protectores
La seguridad es una de las premisas que no conviene olvidar ni antes, ni durante, ni después del cultivo. Si se ha optado por el cultivo de guerrilla hay que elegir sitios de difícil acceso, a ser posible haciendo huecos en medio de zarzales, apartándonos de sendas, veredas, caminos o rastros de animales.
Algunos realizan hoyos dentro de hoyos, rodeándolos de setos orientados al Norte que permitan la llegada de luz a la planta. Otros entierran tubos de PVC en el terreno que luego utilizan como tiestos elevados para la ubicación definitiva de sus hembras, previamente germinadas en un lugar seguro.
Si el lugar elegido es un patio interior, azotea o jardín privado, habrá que conseguir también setos que protejan de las miradas, al tiempo que conviene llenar el lugar con otras plantas que den una visión confusa del tipo de cultivo que se está realizando.
En el caso de un huerto sirven las mismas indicaciones, con la ventaja de que podemos intercalar nuestras plantas entre tomateras, judías y otras hortalizas. Como recurso de máxima discreción se puede construir artesanalmente un invernadero con planchas de poli carbonato, plástico o metacrilato (según presupuestos).
Se elija una u otra opción, la discreción es fundamental para que la operación llegue a buen puerto. No conviene exagerar en cuanto al número de ejemplares, ni en montajes psicodélicos que llamen la atención de cualquier vecino.

3.4 ¿Cuando, cómo y donde?
Germinaremos las semillas en la luna creciente de marzo para las Sativa (floración larga) o en la de abril para las Indicas (las semillas procedentes de las regiones del Himalaya: Hindú-Kush o Afganas, incluso en Mayo). Aconsejamos semillas índicas o afganas por la rapidez de floración y discreta altura. Mientras que tradicionalmente se germinaban las semillas entre algodón húmedo o en tierra, los cultivadores expertos utilizamos germinadores y semilleros profesionales que nos garantizan hasta un 95% la supervivencia de las semillas, consiguiendo, a la vez, una humedad y temperatura constante, fundamental en las dos primeras semanas de vida.
Tras un primer transplante a macetas biodegradables de cartón, éstas se enterrarán, a su vez, dentro de otras macetas. A partir de las dos semanas se cortarán las cimas de los tallos, por encima del cuarto par real de hojas, consiguiendo un tallo bicéfalo por planta y una estatura muy controlable, para poder decidir la dirección de crecimiento. Controlaremos el pH de la tierra regularmente mediante tiras de papel reactivo (una vez cada diez días).
A partir de la sexta semana se iniciará un abonado ligero (nos procuraremos una disolución de guano de murciélago 10-4-1, junto a una cucharada de emulsión de pescado 5-2-2 diluida en 5 litros de agua) cada cinco días, seguida de un regado cada tres días, así procuraremos un desarrollo potente y vigoroso. Cuando la planta crezca en altura, se transplantará a un tiesto de mayor volumen o al lugar definitivo en tierra, procurando las horas del atardecer (siempre y cuando su sexo declarado sea ya el femenino).
A partir de la octava semana habremos detectado algún macho. Podemos acelerar el proceso, si no las hemos puesto definitivamente en tierra, trasladándolas durante una semana a un lugar a oscuras durante, al menos, 12 horas al día. Así las plantas marcarán definitivamente su sexo, eliminaremos los machos y podremos dejar las hembras de nuevo a ritmo normal de luz.
Será el momento de preparar la aventura del exterior, la eliminación de machos habrá sido definitiva: “Al llegar San Nacho, que no quede un sólo macho”. Cuidado con las plantas hermafroditas tardías que suelen aparecer en agosto: pueden fecundar lo impensable.
Sin llamar la atención, y al atardecer, transplantaremos las hembras al lugar definitivo, regándolas abundantemente y olvidándolas durante una semana. Una vez transcurrida, si es posible al alba, reconoceremos el lugar y observaremos la adaptación de las plantas a su entorno. A la semana siguiente quitaremos hojas amarillas o lacias y regaremos abundantemente.
A partir de ese momento hay que frecuentar al mínimo el lugar, prefiriendo horas tempranas para poder observar las mencionadas hermafroditas, ataques de plagas o de predadores como los caracoles. Si algún ejemplar se estira en demasía, podar sin contemplaciones la cima apical: la planta rebrotará mientras tenga luz suficiente. En caso contrario, doblar la rama hacia el suelo mediante una cuerda. Ha llegado el momento abonar con fósforo y potasio para que la floración sea correcta.
Si la elección ha sido un jardín o huerto y podemos construir un pequeño invernadero, es la hora de etiquetar las plantas y transplantarlas a tierra en lugar definitivo.
Un montaje casero de un invernadero requerirá: veinte perfiles perforados de estantería metálica vulgar en L de 200 cm. de longitud, tornillos y tuercas, un máximo de diez paneles de 60×160 cm. de metacrilato, poli carbonato o plástico rígido -naturalmente traslúcidos-. Con estos elementos, un poco de ingenio y maña nos permitirán construir algo parecido a lo que necesitamos.

3.5 Riego y abonos
Si usamos agua del grifo debemos recordar que, en general, tiene un pH demasiado alto. Se corrige añadiendo unas gotas de ácido fosfórico, cítrico o acético al agua para bajar el valor hasta 6,5.
En huerto e invernadero podemos optar por microprocesadores automáticos de riego que eviten una presencia continua o acostumbrar a las plantas a un régimen severo: riego una vez por semana intercalando el abono. Pulverizar agua dentro del invernadero aumentará la humedad relativa. El mejor horario de riego es por la mañana temprano o al atardecer.
En cuanto al abono cabe recordar:
1ª fase: A partir de la sexta semana, para el correcto crecimiento de la maceta, hasta su ubicación definitiva en el exterior o en guerrilla. NPK: 20-12-12, o bien 20-15-15.
2ª fase: A partir de la doceava semana, o cuando advirtamos el estado de pre-floración o floración, bajaremos el nitrógeno y aumentaremos fósforo y potasio. El control del pH y del magnesio es muy importante para una correcta absorción de fósforo y potasio. Usar abonos específicos o emulsiones de pescado.

3.6 Control de plagas y deficiencias de las plantas
Nuestra querida planta es del agrado de un sinfín de animales: araña roja, pulgón, orugas, mosca blanca, cochinillas, caracoles, babosas, etc. Pero una correcta higiene, cultivar a la vez plantas aromáticas (basilisco, lavanda, menta, romero, etc.) y la ayuda de productos especializados solucionarán cualquier problema.
Si el cultivo es de guerrilla, babosas, caracoles y orugas atacarán sin duda a las plantas. Para alejarlos, podemos pulverizar una solución de un 5% de amoníaco en un litro de agua, o rodear las plantas con cenizas y azufre, que actuarán como barrera natural.

3.7 CO2 y ventilación
Proporcionar mucha humedad a las plantas dentro del invernadero no es suficiente: el aire deberá removerse exactamente igual que en un cultivo de interior. Bastará con abrir o cerrar los paneles pertinentes, cuando sea necesario. El CO2, ayudará a que las plantas se desarrollen vigorosamente, produciendo cogollos más grandes y compactos. Si el cultivo es urbano, las concentraciones habituales en la atmósfera son suficientes. En invernadero podemos aumentarlas dejando gotear vinagre en una disolución de bicarbonato con un poco de agua: el gas que se desprende es CO2.

3.8 Finales de Agosto: el peligro
Estamos a un paso de la cosecha y es el momento de mayor peligro, pues una intervención ajena a nuestros intereses obtendría ahora, tras el pertinente análisis en el cromatógrafo de gases, resultados con valores altos de THC y otros canabinoides. Conviene aumentar la discreción. Una nueva siembra de cebollas en la tercera semana de agosto permitirá ver de nuevo nuestro huerto verde en su superficie, y el penetrante olor disimulará ligeramente los efluvios del Cannabis a vecinos curiosos. Un problema añadido serán las primeras lluvias, pues los cogollos retienen el agua y producen mohos que pueden pudrirlos, parcial o totalmente, si no se detectan a tiempo y se eliminan con unas tijeras.

3.9 Cosecha, curado y secado
La cosecha tendrá lugar cuando el 70% de los pistilos de nuestra planta sean de color ámbar o violáceo. Por lo general, ocurre a mediados de septiembre en las índicas y un mes más tarde en las sativas. Se cosechará en medio del calor de un buen día, evitando los días lluviosos. No deberemos tener prisa en el paso final, secado y curado. Localizaremos las hojas grandes sin glándulas resinosas y las quitaremos con unas tijeras.
Un secado y curado correcto asegurará el máximo del sabor, aroma y potencia de la hierba cuando se fume. La molécula del THC no es psicoactiva hasta que las moléculas de agua se evaporen. Además, los cogollos contienen un conjunto de aceites volátiles y aromáticos, junto a otros componentes como la clorofila, que son sensibles a la luz, agua, aire y calor. Recordadas estas premisas, hay que añadir la paciencia: 30 gramos de hierba fresca secarán en, por lo menos, 10 o 12 días. Ahora pasaremos al trabajo.
Tras la ‘manicura’ de la hoja grande, cortaremos las ramas del tallo principal y las colgaremos de un hilo en un lugar ventilado sin luz directa, humedad baja y temperatura de unos 26° C, hasta que podamos romper limpiamente las ramas sin que se doblen (al menos dos semanas después). A mayor lentitud, mejor calidad.
Existen dos métodos de curado: en el lento colgaremos las ramas juntas, sin ventilación, en un lugar oscuro. Debemos controlar la humedad (40-60%), la temperatura (siempre por encima de 26° C) y los mohos. A la tercera semana ventilaremos el local y a partir de la sexta semana la hierba estará lista para su almacenado.
El curado rápido consiste en colgar las ramas en un lugar oscuro unos 5-7 días con temperatura superior a 28° C y muy aireado (un cobertizo orientado al Sur es óptimo); seguidamente las envolvemos en papel de periódico, que acabará de absorber el agua. Tras cuatro semanas, estará lista para su almacenado en cajas de madera, como cajas de puros.
En ambos casos, la prisa no funciona. Olvidarse de la cosecha tampoco. Es aconsejable tender un plástico debajo de las ramas que recoja toda glándula o pistilo que caiga. También ayudarán a un óptimo resultado final un termómetro, un higrómetro, una lente de aumento y nuestra mejor dedicación.

4. Técnicas avanzadas
Los mismos principios que rigen para el cultivo interior pueden aplicarse en el exterior, siempre que cuidemos los factores imprescindibles para el crecimiento: luz, aire, oxígeno y CO2, agua tanto en las hojas como en el suelo, abono y minerales, que la planta absorbe del suelo. Cuidado con los súper-abonos: pueden funcionar o no en una mísera maceta (como mucho perderemos una planta, unos litros de tierra y aprenderemos del error), pero si los probamos en el terreno de nuestro huerto podemos desatar catástrofes de dimensiones desconocidas.
Podemos usar también complejos vitamínicos que contengan auxinas, vitamina B-1, ácido indol-acético y otros principios que, junto a las técnicas avanzadas, procuraran a las plantas:
mayor potencia
más vigor
mayor producción de resina y cannabinoides
menor proporción de hojas respecto a cogollos
mejor gusto y aroma
baja estatura
floración más rápida y
resistencia a las plagas
Mientras antes se plantaban semillas que algún amigo nos proporcionaba, ahora recurrimos a bancos de semillas especializados que garantizan procedencia, especie, tiempo de floración y el 100% de hembras en algunos casos.
En el pasado se germinaban en algodón o en tierra, ahora se usan germinadores y semilleros profesionales hight-tech que garantizan esterilidad y éxito.
Se cultivaba en tierra que se disponía, sin tener en cuenta su composición, riqueza en oligoelementos y pH. Hoy se prepara cuidadosamente la mezcla, corrigiendo deficiencias, mejorando el terreno con productos específicos (bentonita, limos dolomíticos, lava volcánica, etc.) o, incluso, se sustituye por sustratos artificiales como lana de roca, arcilla expandida… para realizar cultivos hidropónicos o aeropónicos.
Se preparaba el terreno con estiércol animal o superfosfatos que quemaban la tierra, sin controlar su pH ni el índice de electro conductividad del agua de riego. Hoy en día disponemos de abonos para cada estadio y enriquecedores de cualquier mezcla de tierra. Se usan sistemas informatizados para el riego y abonado gota a gota.
Se desconocía la importancia del CO2 y de las técnicas de enriquecimiento para mejorar y aumentar la producción.
Existían productos altamente tóxicos que combatían las plagas o las clásicas mariquitas. Hoy existen compuestos de piretrina, mucho menos tóxicos, y la Bacillus Thurigiensis se comercializa a través de Internet.
Se esperaba la definición del sexo de la planta. Hoy se fuerza.
En fin, no se deja nada a merced de la casualidad, ni de la improvisación.

5. Errores frecuentes
Demasiada cantidad de agua
Demasiado calor
Ausencia de agua y calor, es decir, sequedad
Crecimiento lento por exceso de agua, frío y abono insuficiente
Hojas marrones en los bordes, debido a aire seco y muy caliente y exceso de abono
Manchas en las hojas que delatan la presencia de plagas. Se debe recurrir a un preparado específico
Hojas amarillas en la base. Falta de magnesio en la tierra o falta de humedad y aire frío. Pulverizar epsomita (sulfato de MG hidratado al 2%)
Planta con hojas amarillas. Problema de pH o acidez del agua de riego. Añadir ácido fosfórico al agua para equilibrar.
Hoja lacia o caída. Demasiada agua, aire muy seco, shock del transplante.

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MARIHUANA MEDICINAL,BENEFICIOSA PARA ALGUNAS ENFERMEDADES

Jueves, Noviembre 4th, 2010

MEDICINALMe encontré hace un tiempo con la información acerca de los usos concretos de la marihuana en tratamientos medicinales. A continuación una lista que incluye: Anorexia, Artritis, Ansiedad (y trastornos del sueño), Asma, Alzheimer, Cáncer, depresión, Darmatitis atópica, dolor crónico, dolores de espalda, Esclerosis múltiple, Epilepsia, Glaucoma ocular, infecciones de piel y quemaduras, menstruación y dolores de parto, Insomnio, migraña, paraplejia y tetraplejia, sindromes de abstinencia, reumatismo, SIDA y transtornos psicológicos, con sus detalles y efectos de uso del cannabis como medicina.

Artritis: Es la inflamación y gradual degeneración del cartílago y los huesos de las articulaciones. El tratamiento convencional se basa en opiáceos para calmar el dolor y productos antiinflamatorios para mejorar el movimiento de las articulaciones. El cannabis ayuda a disminuir o eliminar el dolor y a ganar movilidad, y No tiene los efectos secundarios y de dependencia como los opiáceos y fármacos…

Asma: El asma provoca la inflamación de los bronquios y la obstrucción de las vías respiratorias por las mucosidades que éstos provocan. Los enfermos utilizan inhaladores con broncodilatadores, cuyos efectos secundarios incluyen inquietud, insomnio, temblor muscular, nauseas y vómitos. En los casos más graves se incluye cortisona en el tratamiento, con efectos como depresión, insomnio, aumento de peso corporal… El cannabis es un broncodilatador natural que ayuda a que los pulmones respiren. Los enfermos de asma no suelen tolerar bien el humo, por lo que se desaconseja que ingieran cannabis por vía pulmonar. La vía oral no entraña esos riesgos, pero resulta muy lenta de ante un ataque repentino. Los vaporizadores podrían ser una buena solución (o en su defecto inhalar humo, sin fumar, en los momentos de crisis). Los enfermos de asma verán mejorada significativamente su calidad de vida el día que se disponga en el mercado de vaporizadores de THC.

Ansiedad (y trastornos del sueño): El cannabis ayuda a reducir la tensión en los estados de ansiedad y favorece la relajación de todo el organismo. De todos modos, el cáñamo incrementa el ritmo cardíaco, por lo que los pacientes que sufran de taquicardias u otros problemas cardiovasculares deben tomarlo con mucha precaución y siempre tras consultar con un médico.

Alzheimer: Una investigación, llevada a cabo con un derivado sintético, el dronabinol, con sujetos enfermos de Alzheimer que rehusaban comer reveló datos sorprendentes. El peso corporal de los sujetos que participaron en el estudio se incrementó y disminuyó la severidad de los trastornos de conducta. Los efectos secundarios incluyeron euforia, somnolencia y cansancio. Está por estudiar el papel del cannabis como neurogenerador en el caso de enfermedades que provocan la degeneración de las neuronas, como el Alzheimer. Uno de los componentes del cannabis podría tener la posibilidad de regenerar las neuronas (únicas células del organismo que no se regeneran por sí solas). En la actualidad, no se conoce ninguna sustancia que cumpla tal función en los seres humanos.

Anorexia: El cannabis estimula el apetito (sensación que todos los consumidores han experimentado muchas veces), además de proporcionar bienestar general. Ayuda a que los enfermos vuelvan a comer.

Cáncer: Una de las aplicaciones más conocidas por la opinión pública. El cannabis actúa sobre parte de los efectos secundarios que sufren los pacientes que están en tratamiento con quimioterapia. Es frecuente que ésta provoque nauseas, vómitos o disminución del apetito, trastornos sobre los que el cannabis suele tener gran efectividad. Consumido antes de las sesiones de quimioterapia evitan las nauseas que se sufren inmediatamente después. En mayo de 2001 el Parlament de Catalunya abrió la posibilidad de que los enfermos de cáncer alivien sus males con un derivado sintético del THC, el Marinol, que además de ser un medicamento caro, no es tan efectivo como el cannabis natural, según reconocen los propios pacientes. Un campo casi sin explorar, paralelo al del alivio de los efectos de la quimioterapia, son los efectos antitumorales del cáñamo. En el año 2000 el madrileño Manuel Guzmán logró curar en ratas dos tipos de tumores cerebrales incurables en humanos inyectado concentrados de THC (entre otras sustancias), con la ventaja de que la sustancia destruye las células infectadas por el cáncer pero deja intactas las que están sanas. Otros experimentos con animales han sugerido que algunos cannabinoides tienen propiedades reductoras sobre otro tipo de tumores.

Dolor crónico: Esta dolencia suele ser tratada con opiáceos y diversos analgésicos sintéticos. Los opiáceos crean adicción y desarrollan tolerancia. Los analgésicos no adictivos a menudo no son lo suficientemente potentes. Desde 1975 se lleva estudiando los efectos beneficiosos del cannabis para esta dolencia. Así el THC calma el dolor mientras se consuma en dosis no inferiores a los 5-10 miligramos en la misma proporción que los opiáceos, con la ventaja de que sus efectos secundarios no son ni la mitad de graves. También vale en el caso de dolores sufridos a causa de traumatismos o de otros tratamientos, intervenciones quirúrgicas, etc.

Esclerosis múltiple: Se produce cuando el sistema inmunitario del organismo se vuelve contra la protección natural del sistema nervioso central. Como resultado, se rompen ciertas vías de comunicación nerviosas con el cerebro. La persona que lo sufre se ve debilitada en su conjunto y sufre dolores musculares, problemas graves de movimiento, equilibrio y coordinación e incluso puede llegar a la parálisis completa. No hay cura, sólo se tratan los síntomas a base de medicamentos con cortisona, con efectos secundarios muy graves (ver artritis). El cannabis ayuda a controlar los espasmos y temblores musculares, así como la coordinación. Consumido regularmente a largo plazo, parece detener el progreso de la enfermedad. No hay ningún sintético permitido para el tratamiento de la esclerosis en España (el Marinol sólo se permite para el cáncer y en Catalunya). Además, la efectividad de este compuesto, como reconocen los pacientes, es mucho menor que la del cannabis natural.

Depresión: Aunque hay una gran variedad de síntomas, estos trastornos psíquicos llevan a los pacientes a perder interés ante todo lo que le rodea o caer en una ansiedad que dificulta la vida normal, la concentración o la toma de decisiones. Los síntomas principales son pérdida de apetito e insomnio, dolor de espalda y de cabeza, indisposición estomacal, estreñimiento y fatiga crónica. Los tratamientos normales son los fármacos antidepresivos, que entre otros efectos secundarios, pueden producir aumento de peso, estreñimiento, dificultad urinaria, etc. Otro que se emplea mucho es el carbonato de litio, que ha sido descrito como “una camisa de fuerza emocional” y que la mayoría de los pacientes termina abandonando. Ya en 1845 el francés Jaques-Joseph Moreau de Tours proponía el uso del cánnabis para esta y otras enfermedades mentales crónicas. El cannabis calma la ansiedad y ayuda a que los enfermos piensen con claridad, se concentren y puedan disfrutar de la vida.

Epilepsia: La epilepsia es una afección crónica del cerebro que se produce cuando las neuronas lanzan impulsos eléctricos de manera incontrolada. Los ataques (aunque hay diferentes grados) producen convulsiones corporales, pérdida de coordinación y de conciencia. Suele tratarse con medicamentos anticonvulsivos, en muchos casos poco efectivos y siempre agresivos para el organismo (dolor crónico de cabeza, pérdida de pelo, impotencia… hasta psicosis). Gracias al cannabis, los propios enfermos pueden controlar y evitar sus ataques. Sin embargo, su uso no está recomendado para quienes sufran epilepsia sin convulsiones (caracterizada por la palidez de la piel). Hay casos de enfermos que combinan el cannabis con otras drogas anticolvusivas legalizadas y también quienes prefieren consumir solo cannabis. Esta es una de las enfermedades en las que la situación de ilegalidad de la planta ha perjudicado la investigación médica. No hay indicaciones: cada enfermo debe encontrar la dosis y la forma de aplicación más efectiva en su caso.

laucoma Ocular: Es una presión en el globo ocular causada por una obturación en los conductos por los que sale el humor acuoso, el fluido que usa el cuerpo para lubricar y mantener los ojos en buen estado. Al quedar éste retenido, presiona dentro del globo, con unos resultados que van desde el daño en el ojo a largo plazo hasta la ceguera (el 15% de los casos de ceguera son provocados por un glaucoma). Para desbloquear el ojo, la medicina recurre a los productos químicos (con perniciosos efectos secundarios que pueden dañar el hígado o los pulmones) o a las intervenciones quirúrgicas. El cannabis no desbloquea el ojo, sino que actúa de forma distinta. Constriñe los nervios para que el ojo segregue menos líquido y el líquido acumulado se redistribuye y absorbe. Además, dilata las mucosas que permiten el drenaje natural del ojo, favoreciendo así la circulación del humor aquoso.
Insomnio: El cannabis se usa desde siempre como droga hipnótica (inductora del sueño). Más que el THC, es otra sustancia, el canabidiol, la responsable de este efecto. Como todos los consumidores por motivos lúdicos saben, el cáñamo facilita un sueño profundo y reponedor. Los hipnóticos que ofrece la industria farmacéutica desarrollan tolerancia, con ellos cabe la posibilidad de una sobredosis mortal, provocan efectos secundarios y algunos son incluso adictivos.
Migraña: Alteración nerviosa repentina que provoca fuertes dolores de cabeza y alteraciones en el sentido de la vista que pueden provocar alucinaciones. Tradicionalmente, se utilizaban opiáceos para el tratamiento de estas dolencias, con el problema de la incapacidad para hacer una vida normal, algo que sí se tiene con dosis medicinales de marihuana. El cannabis funciona aliviando la enfermedad al estimular la producción de serotonina, que detiene el proceso nervioso que desencadena la migraña. Los pacientes suelen fumarla para dejar de consumir en cuanto notan que el dolor desaparece. Algunos autores sostienen que para combatir la migraña las hojas funcionan mejor que las flores o los cogollos. Los medicamentos químicos más modernos siguen las líneas de actuación del cáñamo y se centran en estimular la producción de serotonina.
Paraplejia y tetraplejia: Cuando se produce una lesión en la columna vertebral, el movimiento de las extremidades se ve afectado. Si la parálisis afecta a las piernas se llama paraplegía, si la lesión afecta a los brazos y el cuello es una tetraplegía. Estas afecciones no anulan el movimiento de las extremidades por completo, sino sólo su acción voluntaria. Los músculos se activan sin permiso de su dueño en la forma de espasmos dolorosos. El cannabis desentumece los músculos y alivia el dolor de los espasmos. Los medicamentos que se administran para el tratamiento suelen tener fuertes efectos secundarios e incluso producir infecciones.
Síndromes de abstinencia: El uso del cannabis para combatir dependencias se conoce desde hace siglos. En la actualidad se ha demostrado su utilidad para aliviar los efectos del síndrome de abstinencia a los adictos a drogas como el alcohol, los opiáceos o las benzodiapecinas.

Síndromes varios: Determinados males (Tinnitus, síndrome de la fatiga crónica, síndrome del miembro fantasma, etc.) pueden verse aliviados gracias al uso de cannabis rico en THC.

Reumatismo: Tipo de artritis producida por un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que ataca al tejido conjuntivo del organismo. Funciona el mismo tratamiento que con la artritis y con el cáñamo los enfermos ganan movilidad y disminuyen o eliminan el dolor.

SIDA: La combinación de fármacos que se administra a los enfermos de SIDA resulta una terapia tremendamente agresiva para el organismo. Además de vómitos, algunos compuestos del tratamiento, como el AZT, pueden provocar problemas en el aparato digestivo y atacar los riñones del paciente. El cannabis ayuda a sobrellevar la terapia, estimulando el apetito, reduciendo los vómitos y aliviando los espasmos musculares, el dolor o la fatiga crónicos. Los pacientes que sufran de SIDA, teniendo en cuenta el debilitamiento que sufren en sus defensas, podrían optar por no fumar la yerba, dado el riesgo de sufrir enfermedades o infecciones en el aparato respiratorio.

Trastornos psicológicos: Aunque el cáñamo pueda ser recomendable para determinadas enfermedades (como la depresión), en principio es desaconsejable para otras como la esquizofrenia o la psicosis. En cualquier caso, quienes sufran trastornos psicológicos, deberían consultar con un psicólogo antes de consumir cannabis. Definiciones y glosario de términos Anandamida La Anandamida (o araquidonil-etanolamida) es un endocannabinoide o ligando endógeno de los receptores cannabinoides. Fue el primero que se descubrió, en 1992. Cannabinoides El término “cannabinoide” tiene varios significados. En sentido más estricto define los cannabinoides naturales de la planta de cannabis y más genéricamente incluye todos los productos químicos o sus derivados que se acoplan a los receptores cannabinoides. A los ligandos endógenos de los receptores cannabinoides se les denomina endocannabinoides. Cannabis El Cannabis L. sativa es el nombre botánico latino del cáñamo. Hasta este momento hay 483 diversos componentes químicos identificados en el cannabis, siendo el más importante y específico los cannabinoides (66 conocidos), presente solo en la planta de cannabis. Otras sustancias presentes en la planta son: compuestos nitrogenados (27 conocidos), aminoácidos (18), proteínas (3), glicoproteínas (6), enzimas (2), azúcares y compuestos relacionados (34), hidrocarburos (50), alcoholes simples (7), aldehídos (13), cetonas (13), ácidos simples (21), ácidos grasos (22), ésteres simples (12), lactonas (1), esteroides (11), terpenos (120), fenoles no-cannabinoides (25), flavonoides (21), vitaminas (1), pigmentos (2) y elementos (9). La mayoría de estos compuestos se encuentran también en otras plantas y animales y no son de importancia farmacológica con respecto a los efectos ejercidos por las preparaciones de cannabis. Cáñamo El cáñamo (Cannabis sativa L.) es una planta anual, normalmente con flores masculinas y femeninas separadas, dependiendo del sexo de la planta. Según sea su contenido en THC y CBD, el cáñamo se divide en “industrial” (con bajo contenido) y “medicinal-psicoactivo” (con alto contenido). Hay diferentes formas de denominar al cáñamo y a la marihuana dependiendo del lugar. Así, mientras que en EE.UU. y Canadá el término “cáñamo” normalmente se utiliza para denominar a la fibra de cáñamo industrial diferenciándolo de la denominación “marihuana” utilizada para el cáñamo medicinal-psicoactivo, en muchas partes de Europa “cáñamo” (”hanf” o “hemp”) se usa indistintamente con las dos finalidades (del mismo modo que se hacía antiguamente al utilizar la denominación “cáñamo indio”) Dronabinol El Dronabinol es otro nombre para designar al (-)-isómero-trans del delta-9-THC, usado a menudo en el contexto médico de la literatura científica. Al dronabinol se le llama a menudo erróneamente “THC sintetizado”, dado que el dronabinol presente en el Marinol se fabrica sintéticamente. Endocannabinoides A los ligandos endógenos de los receptores cannabinoides se les denomina cannabinoides endógenos o endocannabinoides. Son producidos por el propio organismo (tanto en seres humanos como en animales).Entre los endocannabinoides se encuentran la araquidonil-etanolamida (o anandamida), el 2-araquidonil glicerol (2-AG), el éter del 2-araquidonil glicerol (éter de noladina), la araquidonil-etanolamina (virodhamina) y la N-araquidonil-dopamina (NADA). Endógeno Producido por el propio cuerpo, no proveniente de fuentes externas. A los cannabinoides endógenos se les conocen como endocannabinoides. Hachís El hachís es el nombre árabe para denominar a la resina comprimida proveniente de las glándulas del cannabis y con una presencia de THC de entre un 5 y un 20% (aunque a veces posea más). Ligando Es toda aquella sustancia capaz de acoplarse específicamente a un receptor determinado. Los ligandos de los receptores cannabinoides se denominan “cannabinoides” y los ligandos endógenos de los cannabinoides son los endocannabinoides. Marihuana La marihuana (o marijuana) es el nombre coloquial por el que se conocen las hojas secas y las flores de cannabis de variedad rica en THC (1-20%). El contenido medio de THC de la marihuana confiscada en EE.UU. en 1997 fue del 4.2%. Marinol El Marinol es una preparación fabricada sintéticamente de delta-9-THC disuelta en aceite del sésamo y presentada en forma de cápsulas con un contenido de 2.5, 5, y 10 milígramos de dronabinol. Nabilone El Nabilone es un derivado sintetizado de delta-9-THC con una pequeña modificación en su estructura química. Receptores cannabinoides Diversas células del cerebro y de otros órganos contienen receptores específicos, de tipo proteico, que reconocen al THC y algunos otros cannabinoides y que al acoplarse a ellos dan lugar a una respuesta celular (aunque haya otros cannabinoides que no se conectan a estos receptores, ejerciendo sus efectos por otros mecanismos). El descubrimiento de los receptores específicos de los cannabinoides provocó la búsqueda para las sustancias químicas naturales que actuarían normalmente sobre estos receptores, los endocannabinoides. Hay por lo menos dos tipos de receptores cannabinoides, los CB1 y los CB2. Los receptores CB1 se encuentran en altas concentraciones dentro del cerebro y de la médula espinal, aunque también están presentes en ciertas células y tejidos periféricos (algunas neuronas, algunas glándulas endocrinas, leucocitos, bazo, corazón y partes de los aparatos reproductivos, urinarios y gastrointestinales). Los receptores CB2 se localizan principalmente en tejidos y células inmunitarias (leucocitos, bazo y amígdalas). THC El término THC (tetrahydrocannabinol) normalmente hace referencia al isómero natural delta-9-THC, pero también incluye al delta-8-THC. El delta-9-tetrahydrocannabinol y el delta-1-tetrahydrocannabinol son dos formas de denominar a la misma molécula según la nomenclatura utilizada (numeración monoterpénica o dibenzopirínica). Generalmente al isómero natural trans del delta-9-THC de la planta de cannabis se le denomina (-)-delta-9-trans-tetrahydrocannabinol o dronabinol y químicamente es definido como (6aR-trans)-6a,7,8,10a-tetrahydro-6,6,9-trimetil-3-pentil-6H-dibenzo[b,d]piran-1-ol, con un peso molecular de 314,47
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SECADO Y CURACION DE LA MARIHUANA

Viernes, Octubre 8th, 2010

almacenamientoDespués de meses de pacientes y dedicados cuidados, por fin se acerca el ansiado momento de la cata. Sin embargo, amigos, la prisa mata. No seáis agonías y dejad que los cogollos se tomen su tiempo, sin duda vuestras gargantas y psicoactivos cerebros lo agradecerán.
Lo primero y más importante que se debe tener en cuenta es que, aunque tengáis la casa llena de cogollos recién cortados, aún quedan dos de las fases más importantes de la producción de marihuana: el secado y el curado. Si estos procesos no se realizan correctamente, la calidad del colocón final se vera tristemente afectada.

Algunos consejos para secar y curar tu mejor marihuana.

Estos consejos están dirigidos a aquellos que quieren lograr una marihuana de primera calidad, con una buena potencia y un sabor agradable. La hierba recién cortada debe pasar por un largo proceso para desarrollar todo su potencial. La marihuana no muere en cuanto se corta. Mientras queden restos de humedad dentro de los tejidos se siguen sucediendo reacciones químicas que influyen de forma determinante en la calidad y sabor del producto final. Si te estás fumando la hierba menos de un mes después de cortarla, eres un impaciente. Espera un mes más y será mucho mejor. Al menos, deja que los mejores cogollos de cada planta se sequen y curen bien. Si no puedes aguantarte, fúmate los cogollos bajos y pequeños. Hay que tener muy presente que son necesarios dos procesos para que la marihuana esté bien buena. Por un lado, la hierba se tiene que secar, es decir perder el agua de sus tejidos, para que el THC sea psicoactivo (coloque). Este proceso se denomina secado y dura de una a cuatro semanas, dependiendo del clima. En segundo lugar, se debe curar la hierba. Durante el curado, se producen reacciones químicas en el cogollo que descomponen la clorofila (lo que da el color verde a las plantas). Gracias al curado, la marihuana tiene un sabor más suave que no irrita la garganta. Además pierde el sabor a “césped” y gana (mucho) en potencia. Para secar la hierba basta con colgarla en un lugar aireado, oscuro y seco. Cuando la parte exterior del cogollo tenga un tacto crujiente se
puede empezar a curar. Si la hierba se seca demasiado, el curado no se realiza correctamente. Normalmente, en dos semanas la hierba está lista para empezar a curarla aunque en zonas muy secas puede ser antes y en la costa algo después. El curado de la maría consiste en acabar de secarla muy despacio. Cuando los cogollos están crujientes por fuera, aún tienen algo de humedad en el interior. Introduciremos la hierba en un bote de cristal o una caja de metal o madera tapados. Al día siguiente, la humedad interior del cogollo se habrá repartido y ya no estará crujiente. Durante las próximas semanas abriremos cada día una o dos veces la caja, durante un par de minutos para que se cambie el aire. La maría se va secando poco a poco mientras la clorofila se descompone. La hierba al curarse va perdiendo el color verde intenso conforme pierde la clorofila. El proceso de curado puede durar de dos a seis semanas, hasta que la
marihuana alcanza su punto de humedad óptimo. Normalmente, se dice que la hierba esta lista cuando los tallos se quiebran con un chasquido en lugar de doblarse. Llegado este momento hay que envasar el cannabis para que se conserve en buenas condiciones durante largo tiempo. Si se guarda bien puede durar un año sin perder demasiado. Incluso más. Tres son los principales enemigos del THC: el aire, la luz y el calor. Por tanto, envasaremos la hierba en botes herméticos y los mantendremos en un lugar oscuro y fresco, sin grandes variaciones en la temperatura. Después de muchos meses de cultivo y otros dos meses de secado y curado, la hierba está, por fin, lista para ser consumida. Para apreciar al máximo sus cualidades, los cogollos se deben cortar con tijeras. De este modo no se pierde la resina entre los dedos y el cannabis mantiene intacto todo su aroma y sabor. Cosas que NO se deben hacer pesar de los mitos que circulan, la hierba no coloca más, ni tiene más THC, ni sabe mejor cuando se entierra durante meses. Lo único que se consigue es llenarla de moho, algo muy perjudicial para tus pulmones. Da igual quien te lo cuente, NO LA ENTIERRES.
Uno de los bulos más increíbles que circulan asegura que se debe arrancar la planta con las raíces y sumergirlas en agua hirviendo para que el THC fluya hasta los cogollos. Sabiendo que el THC se fabrica en las flores y no en las raíces, no puedo sino reírme al imaginar a un astuto cultivador intentando meter las raíces de un monstruo de tres metros en agua hirviendo, sin separarlas del resto de la planta. Las raíces del cannabis no tienen nada que coloque. Si se secan las plantas colgadas boca abajo es por comodidad, no para que el THC escurra hacia los cogollos. No tengas prisa en el secado. Todos los métodos de secado rápido que usan
calor hacen que la maría pierda potencia. Tanto con el horno convencional como con el microondas, parte del THC de los cogollos se destruye. Si la impaciencia aprieta y no se puede aguantar, lo mejor es secar la hierba en
el horno convencional a la temperatura mínima (en torno a 50º C) y con la puerta entreabierta. Es conveniente controlar la hierba cada pocos minutos para que no se seque demasiado. Este sistema es uno de los menos malos pero, aún así, destruye una parte del THC y la hierba no sabe bien, pica demasiado.

SECADORA CUADRADA 80 cm PUEDES ENCONTRARLA EN tumaria.com

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Como cortar, manicurar, secar, curar y conservar tu marihuana

Domingo, Septiembre 19th, 2010

cogolloDesde que el ser humano inventó la agricultura, la cosecha ha sido un tiempo de felicidad. El trabajo de meses se ve recompensado con los frutos de la tierra y las épocas de escasez se olvidan en la abundancia.

En este mundo acelerado, lleno de coches y asfalto, los cañameros seguimos disfrutando de este acontecimiento.

Cosecha tus plantas con cariño, entre volutas de humo y sin prisas, te lo agradecerán. La cosecha del cannabis es muy sencilla.En resumen consiste en cortar los cogollos y secarlos. La calidad del producto final, sin embargo, dependerá de cómo se haga este secado.Cosechar, manicurar, secar y curar son los cuatro procesos que, si se hacen bien, harán de fumar un gran placer.

COSECHAR La familiaridad con la variedad que cultivemos es la mejor regla. No todas las variedades tardan lo mismo en madurar. Una sativa como la mejicana madura más lentamente que una índica como la Northern Lights. Frente a una hierba desconocida hay que experimentar cosechando en diferentes momentos. Así al año siguiente, sabremos exactamente cuál es el momento adecuado para recolectar las plantas. En exterior, el momento óptimo para cosechar dura unas dos semanas. Cuando veas que la mitad de los pistilos tiene un color marrón o naranja, prepárate y vigila atentamente. La planta alcanza su máxima potencia cuando entre un 50 y un 90 por ciento de los estigmas o pelillos blancos de las flores han perdido el color blanco y tienen un tono marrón o naranja. Está en el punto óptimo para ser recogida. Como regla general, se puede decir que la planta cosechada con más pistilos blancos tendrá menor potencia y un colocón “mental” y alegre. Con más pistilos marrones o naranjas la hierba tendrá más THC (tetrahidrocannabinol) y el globo será “físico” y sedante. Esta regla no es, ni mucho menos, infalible y depende de cada variedad. Las sativas suelen ser estimulantes comparadas con las índicas, más relajadas y narcóticas. Durante la semana anterior a la cosecha no hay que abonar la planta. Regadla sólo con agua para lavar los restos de fertilizantes. Esta simple medida mejorará el sabor de la hierba y rascará menos la garganta. Cosechad la planta después de un día de sol, hay que evitar recoger las plantas cuando estén mojadas ya que la humedad favorece la aparición de hongos y mohos. Al cosechar se puede cortar la planta entera o ir cortando cogollos conforme vayan madurando. A gusto de cada uno. Puedes cortar los cogollos superiores primero y dejar los más bajos para que terminen de madurar.

MANICURAR Después de cortar la planta se deben quitar las hojas grandes que no tienen glándulas de resina. Hay quien corta estas hojas después de secar las plantas. Así, al secarse, las hojas grandes recubren el cogollo y lo protegen evitando que se rompan las glándulas llenas de resina. Para hacerle la manicura a tus cogollos agarra la planta por el tronco y, mientras la sostienes boca abajo, ve cortando las hojas grandes con sus peciolos o tallitos. También puedes cortar las puntas de las hojas que sobresalgan del cogollo y no tengan resina. Cuanto más limpies el cogollo, más potente será. Mientras manipulas los cogollos ten cuidado y no los manosees. Las glándulas de resina se rompen con facilidad y el THC se oxida.

SECAR El THC del cannabis fresco no “coloca”, es decir, no es psicoactivo. Para convertirse en marihuana fumable, la hierba tiene que secarse. El proceso de secado influye mucho en la calidad del producto final. Una hierba mal secada rascará la garganta y perderá potencia. Por el contrario, si el cannabis se seca lentamente, el sabor y la potencia mejorarán. El cannabis se debe secar en un lugar seco, oscuro, fresco y ventilado. Si colgamos los cogollos cogerán una forma más redondeada que si los extendemos sobre un periódico o rejilla. Si los extiendes vuélvelos cada día para que se sequen uniformemente. Dependiendo del clima el secado puede durar entre una y tres semanas. Si no quieres curar la hierba, manténla secando hasta que el tallo central se quiebre al doblarlo. Si piensas curar el cannabis, cuando el cogollo se sienta crujiente al tacto pero un poco húmedo en el centro pasa al curado. Existen rejillas de secado ideales para este proceso, el mayor peligro cuando secamos el cannabis es que aparezcan hongos. Pueden evitarse poniendo un ventilador que mueva el aire alrededor de los cogollos. Si se enmohece un cogollo sepáralo del resto para que no los contagie. Secarlo al sol directo durante al menos 24 horas debería acabar con los hongos.

CURAR Cuanto más lento sea el secado, mayor potencia y mejor sabor tendrá la hierba. El curado consigue que la hierba se seque más despacio. Una buena forma de curar es meter la hierba en cajas metálicas o de madera (no de plástico) que se abren una o dos veces al día. De este modo la hierba se acaba de secar más despacio lo que mejora su sabor y su potencia. La duración del curado depende de cuantas veces al día abras la caja y de las condiciones del clima. Vigila a diario la hierba en busca de moho. Las condiciones del curado pueden hacer aparecer hongos si no se va abriendo la caja para que se airee. Si aparecen, saca los cogollos de la caja y cuélgalos al sol.

CONSERVAR Una vez que la hierba esta bien seca (cuando el tallo se quiebra) se puede meter en botes herméticos y conservarla meses e incluso años sin perdida de potencia en un lugar fresco y oscuro. La hierba pierde potencia en contacto con la luz, el aire y el calor. Por eso hay que guardarla herméticamente, a oscuras y sin altas temperaturas.

FUMAR …es un placer…(¿o acaso necesitáis más instrucciones? XD)

LO QUE NO SE DEBE HACER… La marihuana no se debe enterrar para que se cure. Esta técnica produce la aparición de bacterias y hongos que pueden ser peligrosos. Algunos pueden provocar infecciones respiratorias muy graves. La resina no está en el interior de la planta: colgar la planta, arrancarla con raíces o hervir estas no incrementa la potencia de la hierba. Secar el cannabis en el horno o el microondas destruye parte del THC. Si aún así os puede la impaciencia, secadla con el horno normal al mínimo (50-70ºC) dejando la puerta un poco entreabierta. No subáis más la temperatura porque se destruirá demasiado THC.

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Elegir una buena semilla de marihuana y su germinación

Miércoles, Agosto 11th, 2010

germinacioSe ha hablado mucho sobre la germinación de semillas en general, relacionando este hecho con las fases lunares. Hay quién dice que es mejor plantar en luna nueva y otros dicen que es mejor hacerlo cuando está llena.

No está demostrada la influencia de la luna al germinar una semilla en el interior. Lo que si se sabe es que las semillas son delicadas y les puede afectar tanto la  excesiva humedad, como la falta de agua. El hecho de que el medio esté tibio  ayudará a la germinación. Venden mallas eléctricas construidas para tal fin, también  se utilizan yogurteras eléctricas con muy buenos resultados. Si se utilizan  fluorescentes se pueden instalar los cebadores en la parte inferior de la cubeta para  que proporcionen el calor justo. Se debe insistir en el hecho de que las semillas deben ser de calidad garantizada y adaptadas a interiores, pues el trabajo que se e mplea y el dinero invertido es el mismo para una semilla mala que para una de  buena, mientras que los resultados son bien distintos.

Las semillas buenas son de colores diversos según el origen de la planta, pero suelen ser atigradas y no forzosamente de gran tamaño. Las semillas de cáñamo o   cañamones, de los que se dan a los pájaros son más grandes que las de marihuana  aunque de igual forma. Las semillas que no han madurado bien tienen un tono verdoso y suelen romperse con una ligera presión de los dedos, no se puede  asegurar que el código genético quede intacto si la semilla no ha madurado lo suficiente en la planta, cuando eso sucede, la semilla si resiste una ligera presión y  adquiere un tono tostado. Las semillas de compra no tienen una garantía absoluta,   pues se trata de material vivo, , pero si que están bien maduradas y tienen denominación de origen. Absolutamente recomendadas. En Amsterdam se pueden encontrar en muchos sitios, el más legal aunque probablemente el de mayor precio, aunque también el de mayor garantía es el anteriormente mencionado, sino también   se puede contactar con un tal Wernard, de Positronics, es plantador, vende  material, semillas y es un gran entendido en el tema.

Se pueden enterrar las semillas directamente en la tierra,  regar a continuación y esperar que salgan. Este sistema dependerá demasiado de la suerte. Se  recomienda poner las semillas en un vaso de agua tibia (añadir unas gotas de lejía -cloro-  para evitar que se pudra el agua). Al cabo de un día las semillas se hundirán, las  que no lo hagan seguramente no germinarán. Al cabo de unos días las semillas sanas se abrirán y dejarán asomar una punta blanca, la raíz. No conviene dejar asomar mucho la raíz. En ese momento conviene enterrarlas a 1-1’5 cm. de  profundidad y cubrirlas suavemente con un poco de tierra, regar a continuación  pero nunca demasiado. El punto exacto de agua sería mantener el medio húmedo  pero no mojado, quizás un sistema de goteo podría ser un buen sistema si se le pilla bien el punto. Otra forma de provocar que se abran y asome la raíz sería   poner las semillas sobre una servilleta de papel en un plato, colocar otra servilleta   encima y regar suavemente por encima, mantener húmedo. No será necesario que  tengan luz hasta que no broten. En ese momento, será indispensable.

Nunca se debe dejar encharcar el medio, se pudrirían, al igual que no es conveniente que el medio sea demasiado poroso ni demasiado abonado. Un buen  medio sería substrato mezclado con lava o perlita. Se puede germinar en la maceta definitiva si se desea,  ahorra trabajo, pero quizás se necesite excedente de  semillas, pues sería conveniente poner más de una por tiesto para asegurar el éxito y luego dejar la que sale con más vigor, con lo que probablemente tendríamos que  sacrificar alguna por falta de espacio. Lo más adecuado son los potes de turba  degradables(Jiffy pots), se colocan directamente en el recipiente definitivo en  cuanto las raíces asoman por sus paredes. Son muy prácticos, pero también se   pueden utilizar pequeños tiestos de plásticos provistos de agujeros de drenaje. Si se hacen germinar todas en un tiesto se pueden transplantar con una cuchara  sopera procurando llevarse el mayor volumen de medio posible sin que afecte a la  recién brotada semilla, aunque es fácil romper alguna raíz y no se puede asegurar el  éxito del transplante por más cuidado conque sea hecho

No se puede saber el sexo de una planta hasta que no aparecen flores, cosa que ocurre cuando el proceso ya está avanzado. La revista HIGH TIMES, especializada en el tema, aparte de ser una publicación interesantísima, anuncia  unos Kits para sexar las plantas de bien jóvenes con una muestra de tejido. Aseguran un resultado fidedigno, aunque el precio es algo elevado. Si no se dispone de dicha tecnología de última aparición y dado que no podemos sexar las semillas ni los brotes a simple vista, es conveniente plantar más plantas de las previstas para obtener el número de hembras que se desea cultivar. La  proporción de machos y hembras es de 1: 1, las buenas condiciones pueden favorecer la germinación de un mayor número de hembras y si las condiciones son malas tendremos más machos. El sexo ya viene determinado en el código genético de la semilla, pero los factores que permiten su germinación son a veces un misterio, parece que una semilla sepa si tiene otra plantada al lado.

Las semillas pueden ser plantadas nada más ser recogidas. También se pueden  conservar durante mucho tiempo, incluso años, pero deben envasarse bien secas y  a salvo de la luz o de fuentes de calor, si es posible al vacío. La edad afectará a la  germinación, haciéndolo menor número de ellas, así como pueden experimentar  una pérdida de vigor y probablemente también de potencia si son muy viejas o no han sido bien conservadas.

La hierba que se vende en los cofee-shops holandeses, contiene alguna semilla, pero parecen estar esterilizadas, dado que no suelen germinar o nacen bordes, no seria ilógico si pensamos que las comercializan aparte.

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Como plantar y hacer esquejes

Jueves, Agosto 5th, 2010

superskunksmall1En primer lugar seleccionaremos la planta de la que se extraerán los esquejes, debería ser peferiblemente una planta adulta, sana y en fase de crecimiento; si la planta tiene deficiencias de algún tipo será más difícil enraizar el esqueje. Es ideal que la planta tenga un verde intenso (no oscuro) y que los peciolos no tengan tonalidades púrpura. Si no es así será mejor abonar durante unos días con un fertilizante completo antes de cortar los esquejes.

En segundo lugar se debe regar bien la planta para que se hidraten bien todos los brotes. Escogeremos las ramas donde realizaremos lose cortes. Todas las ramas de una planta sirven, pero unas enraizaran antes y mejor que otras. Las mejores ramas para clonar suelen ser las de la parte media de la planta. Las ramas superiores tienen un tejido demasiado blando y es un poco más susceptible a coger hongos. Las ramas bajas también son aptas, pero tardarán algo más en crecer una vez hayan enraizado, debido a que las hojas son más reducidas.
La longitud del clon es importante. No debe superar los 30cm, siendo el tamaño óptimo de 20cm, con 3 ó 4 pares de hojas. Se pueden tomar clones más pequeños, con 2 pares de hojas o incluso un sólo par de hojas, pero son más delicados y tardan más en enraizar y crecer.
Una vez escogida la rama cortaremos uno o dos centímetros por debajo de la última hoja (o nudo). Si el esqueje tiene más de 2 (ó más) nudos podemos cortar las hojas del último nudo (para que el enraizamiento sea más rápido). Las raíces crecen con más facilidad en los nudos, aunque si utilizamos hormonas de enraizamiento las raíces crecerán también si no hemos pelado el último nudo.

Pasaremos las ramas cortadas (clones) a una botellita con agua en una zona oscura ; es conveniente que no les de la luz directamente, pero que tampoco esté bajo oscuridad completa; debe haber un punto luz de referencia para los esquejes para que orienten sus hojas; lo ideal es situarlos en una esquina del cuarto de cultivo, donde no haya mucha luz. Las ramas se acabarán de hidratar y orientarán las hojas hacia la fuente de luz. Una vez estén las hojas orientadas, cuando hayan transcurrido por lo menos 12 horas (aunque pueden estar 48 horas, más no es recomendable), se deben realizar los siguientes pasos antes de trasplantar al medio de cultivo. Sacamos las ramas de la botella de agua y realizamos los siguientes pasos sin interrupciones:
-Impregnamos bien la base del tallo incluyendo el último nudo con hormonas de enraízamiento, siguiendo atentamente las instrucciones que indique el envase. No hace falta que haya una buena capa de hormonas alrededor del tallo, con un poco hay suficiente, el exceso puede asfixiar el tallo y que este se pudra. Existen dos tipos de hormonas: en polvo y en gel, las dos funcionan bien.

-Cortamos limpiamente la punta de la base de la rama para que quede medio centímetro por debajo del último nudo, no más. De esta forma queda la base de la rama limipia de hormonas.

-Introducimos el esqueje en el medio de cultivo para que enraíce. Podemos utilizar lana de roca que es estéril y no ensucia, o tiestos pequeños con una mezcla de tierra. El esqueje se encuentra ahora en un momento crítico, ya que debe sobrevivir los próximos días sin raíces. El esqueje absorverá el agua que necesite para sobrevivir por las hojas, directamente de la humedad del aire. Para ello deberemos pulverizar a diario las hojas para que se hidraten. Durante los dos o tres primeros días puede ser necesario rociarlos varias veces al día para que no se marchiten.  Si la humedad del aire es muy baja es posible que se produzcan bajas. Pero podemos fabricarnos un invernadero casero , se pueden utilizar los envases típicos de 5 litros, que cortados por la punta pueden utilizarse como invernaderos improvisados (bastante útiles) para los esquejes, esto aumentará la efectividad. En varios días ya no será necesario el uso de los envases de 5 litros. El invernadero debe ventilarse diariamente, un par de veces al día es ideal. Para ello se destapa el invernadero, se seca bien la tapa por dentro y se vuelve a tapar. Es importante secar la humedad que se acumula en la parte interior de la tapa.

esqueje2

-Una vez introducidos en el medio de cultivo (lana de roca o tierra) se colocan en el invernadero de forma que las hojas estén orientadas hacia la nueva fuente de luz. Si los corientamos mal nos daremos cuenta al día siguiente porque las hojas se retorcerán para orientarse correctamente, empleando para ello energía que podían haber empleado en enraizar; además las hojas se deteriorarán debido a la disminución de la fotosíntesis; si esto ocurre es mejor no reorientar la planta.
Si no se utiiza invernadero debemos estar atentos igualemente con la orientación de las hojas, prestando mucha atención a que las hojas no decaigan por falta de agua y rociándolas con agua cuando eso ocurra. Normalmente el enraizamiento sin invernadero es más difícil al principio, se suelen tener bajas y se debe rociar las hojas muchas veces al día durante los primeros 3 días. En invernaderos no hay que rociar nunca con agua, ya que habría un exceso de agua en las hojas, acabando por coger hongos.

-Iluminación necesaria: Para interior lo mejor es un par de florescentes grolux de 37watios cada uno (1.20m de longitud), aunque se pueden utilizar más cortos si el espacio es reducido. En exterior escogeremos una zona con bastante sombra, sin necesidad de luz artificial, y trasladando los esquejes progresivamente hacia zonas con más luz a medida que lo vayan permitiendo, si las hojas no desfallecen. En cultivos de interior es necesario ajustar el fotoperiodo de la iluminación para esquejes exactamente igual que el fotoperiodo utilizado para la zona de crecimiento, para evitar desfases cuando el esqueje sea trasladado a la zona de crecimiento. Si el fotoperiodo cambia de una zona a otra, existen variedades muy sensibles a pequeños cambios de fotoperiodo que pueden inducir a revegetaciones indeseadas.

- Cuando hayan pasado 3 días más o menos se destapa el invernadero parcialmente para aumentar la ventilación, y así acostumbrar a los esquejes a una menor humedad.  Si los esquejes siguen desfallecidos al día siguiente es que pueden haber contraído un hongo en el tallo, en ese caso se comprueba el tallo de un esqueje para asegurar. A veces se infecta algún esqueje, pero si se infectan todos es que ha habido un exceso de humedad o que la cuchilla no estaba limpia.

-Cada día se debe comprobar la humedad del substrato, y no permitir que se seque, regando con previsión. Lo ideal es mantener una humedad intermedia del sustrato, y no saturarlo de agua, sobre todo si la temperatura es baja.

-En un periodo de 10 a 15 días los esquejes habrán enraizado, aunque a veces enraízan en tan solo siete días. Lo sabremos porque las raíces asomarán por fuera de la lana de roca o por debajo de la maceta. El tiempo de enraizado depende muchas veces del tipo de hormona utilizado, por lo que conviene probar varias marcas para comprobar las que nos son más efectivas.

-Si en 15 días los esquejes aún no han mostrado sus raíces, y son incapaces de aguantar sin invernadero y además se ponen amarillas las hojas, quiere decir que el invernadero se ha infectado con hongos en las hojas, o en el tallo, que puede haberse podrido

-Si el esqueje inicial procede de una planta en floración, el periodo de enraizamiento se puede alargar hasta 30 días, dependiendo de la cantidad de flor que haya. Una vez enraizado, el esqueje pasará a la fase de revegetación.

- Después de haber enraizado esquejes en el invernadero conviene realizar una limpieza con lejía, por lo menos si algunos esquejes han contraído alguna enfermedad, o se ha utilizado tierra como medio de sustrato, que deja más suciedad.

-Una vez el esqueje ha enraizado, prosigue el estado de crecimiento en estado adulto. Si se respeta correctamente el fotoperiodo de crecimiento y enraizamiento, siendo estos iguales, ningún esqueje revegetará. En tal caso podremos hacer crecer el esqueje unos días y tenerlo listo para floración (opción muy utilizada en el cultivo profesional dedicado a la alta producción). La opción más común es utilizar el esqueje para hacerlo crecer medio metro y poder sacar más esquejes, pudiendo mantener la especie, y sinó pasando la planta a floración. Es más fácil sacar buenos cogollos de una planta grande que de muchas plantas pequeñas.

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