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CULTIVO DE GUERRILLA

Miércoles, Marzo 9th, 2011

GUERRILLA¿Porqué plantar en el exterior?

Porque es el método más barato y natural. El cultivo al aire libre, tras un examen de la relación de horas de sol por año que nos proporciona nuestra envidiable situación geográfica, permite en algunas latitudes, como en el Sur de Andalucía y por supuesto, en las Islas canarias, dos cosechas anuales. Un cultivador experto puede conseguirlo incluso en latitudes más nórdicas, con o sin ayuda de luces artificiales auxiliares, mientras que los principiantes no consiguen vencer a los elementos, aceptan la derrota y recurren al tradicional cultivo interior.
Cierto es que encontrar un buen lugar en el exterior es más difícil que elegir la habitación en que se va a montar el equipo y que, una vez encontrado éste, deberemos evitar que la fauna -y otros animales de dos patas, principales predadores de nuestras plantas- descubra el sitio. Debemos recordar que no es lo mismo cultivar en un lugar privado (tu casa, huerto, jardín, patio, etc.) que en uno público, por el consabido peligro abstracto que pudiéramos o pudiésemos procurar a inocentes terceros que descubrieran accidentalmente las plantas.
Así que tendréis incluso antes de iniciar la plantación: localizar diferentes lugares con óptima orientación y difícil accesibilidad, sin olvidar la cuestión del riego, evitando merodear en horas diurnas, protegiéndolos del paso de animales (conejos, topos, jabalíes, aves, etc.) o de simples humanos, para aseguraros varios ejemplares intactos a la llegada de septiembre.
Los expertos en guerrilla buscan, observan y eligen por lo menos un año antes los mejores lugares para asegurar su accesibilidad, experimentando y creando sistemas de camuflaje y, sobre todo, preparando profundos agujeros de un metro de diámetro y 60 cm. de fondo, con mezcla adecuadas de tierra y abonos para que, al transplantar los ejemplares (por supuesto plantas hembras), se encuentren ya con la mejores condiciones… Y cruzar los dedos para encontrar en la próxima visita todo en orden.
Los jardines privados resultan más fáciles y discretos, pero se incrementa la responsabilidad en el caso de algún problema. Deberemos responder de nuestros actos personalmente, nunca en conjunto, asumiendo la responsabilidad del cultivo en una propiedad privada. Se aconseja no tener decenas de plantas para evitar acusaciones indefendibles: deberá ser un cultivo en un lugar privado para el consumo propio.
Intentad conseguir algún huerto privado al reparo de curiosos o un ático orientado al Sur, siempre con la máxima discreción posible -la envidia reina en todas partes-. Cultivar con métodos naturales y biológicos, al margen del ahorro en la factura de la luz, nos proporcionará aromas y fragancias olvidadas, satisfacciones sin par y también la normalización de nuestra querida planta.

3. Normas básicas para un cultivo de guerrilla
3.1 Elección del lugar: suelo y tierra
Bastará con encontrar un terreno con orientación al Sur directamente expuesto al sol al menos de 6 a 8 horas. Una tierra ligeramente ácida o neutra, es decir, con pH entre 6,5 y 7 (sin sobrepasar este valor), a la que procuraremos un buen drenaje que impide el encharcamiento del agua de riego. Evitaremos tierras arcillosas y, cuando sea necesario, se mejorará el suelo con arlita, perlita o vermiculita (materiales muy ligeros), o bien, limos dolomíticos y cenizas de madera (ricos en magnesio), aunque estos subirán ligeramente la acidez.
Cuando el suelo sea ácido, se corregirá añadiéndole calcio en forma de carbonato (cal); si fuese básico, se le agregará yeso o ácido fosfórico. También es aconsejable depositar en el fondo del hoyo polímeros artificiales o trozos de chumbera, para que retengan el agua y actúen como almacén de reserva para la planta.
Para aquellos cultivadores que primero siembran las semillas en tiestos para después transplantarlas al lugar definitivo, en el inicio de la sección cultivo os proponemos varios ejemplos de mezclas de tierra.
Para el control del valor pH del suelo, se comercializan tiras de papel reactivo.

3.2 El agua
Conviene observar primero el terreno y los cauces del agua de las torrenteras, evitando plantar en ellas y aprovechando en cambio los recodos bien protegidos y orientados al Sur. Una vez determinada la futura ubicación, podemos optar por acostumbrar a las plantas a un régimen austero de agua abundando en el abonado y podando desde los primeros estadios. Esto nos producirá un cultivo de secano.
Sin duda, este es uno de los puntos engorrosos en el sistema guerrillero, pues no es agradable cargar litros de agua a las espaldas para llegar en horas discretas a regar tus plantas en medio de la canícula estival. Algunos cultivadores esconden e, incluso, semi-entierran entre la maleza y separados de las plantas, bidones de plástico para fabricar sistemas artesanales de riego gota a gota, que faciliten el transporte o eviten su presencia durante días. Para estos actos de guerrilla resulta muy cómoda una mountan bike.
Uno de los sistemas más asombrosos consiste en preparar un agujero colocando un neumático viejo alrededor. En el momento del transplante se eleva ligeramente la base de la raíz de la planta para que esta tenga siempre una reserva de agua en el interior del neumático. Posteriormente se podará la cima de la planta, favoreciendo el crecimiento de ramas laterales y atando estas al suelo más allá, de modo que la planta pase inadvertida en cuanto a altura, y se convierta en rastrera. Como veis el ingenio no tiene límites.

3.3 Seguridad: camuflaje, cercos y setos protectores
La seguridad es una de las premisas que no conviene olvidar ni antes, ni durante, ni después del cultivo. Si se ha optado por el cultivo de guerrilla hay que elegir sitios de difícil acceso, a ser posible haciendo huecos en medio de zarzales, apartándonos de sendas, veredas, caminos o rastros de animales.
Algunos realizan hoyos dentro de hoyos, rodeándolos de setos orientados al Norte que permitan la llegada de luz a la planta. Otros entierran tubos de PVC en el terreno que luego utilizan como tiestos elevados para la ubicación definitiva de sus hembras, previamente germinadas en un lugar seguro.
Si el lugar elegido es un patio interior, azotea o jardín privado, habrá que conseguir también setos que protejan de las miradas, al tiempo que conviene llenar el lugar con otras plantas que den una visión confusa del tipo de cultivo que se está realizando.
En el caso de un huerto sirven las mismas indicaciones, con la ventaja de que podemos intercalar nuestras plantas entre tomateras, judías y otras hortalizas. Como recurso de máxima discreción se puede construir artesanalmente un invernadero con planchas de poli carbonato, plástico o metacrilato (según presupuestos).
Se elija una u otra opción, la discreción es fundamental para que la operación llegue a buen puerto. No conviene exagerar en cuanto al número de ejemplares, ni en montajes psicodélicos que llamen la atención de cualquier vecino.

3.4 ¿Cuando, cómo y donde?
Germinaremos las semillas en la luna creciente de marzo para las Sativa (floración larga) o en la de abril para las Indicas (las semillas procedentes de las regiones del Himalaya: Hindú-Kush o Afganas, incluso en Mayo). Aconsejamos semillas índicas o afganas por la rapidez de floración y discreta altura. Mientras que tradicionalmente se germinaban las semillas entre algodón húmedo o en tierra, los cultivadores expertos utilizamos germinadores y semilleros profesionales que nos garantizan hasta un 95% la supervivencia de las semillas, consiguiendo, a la vez, una humedad y temperatura constante, fundamental en las dos primeras semanas de vida.
Tras un primer transplante a macetas biodegradables de cartón, éstas se enterrarán, a su vez, dentro de otras macetas. A partir de las dos semanas se cortarán las cimas de los tallos, por encima del cuarto par real de hojas, consiguiendo un tallo bicéfalo por planta y una estatura muy controlable, para poder decidir la dirección de crecimiento. Controlaremos el pH de la tierra regularmente mediante tiras de papel reactivo (una vez cada diez días).
A partir de la sexta semana se iniciará un abonado ligero (nos procuraremos una disolución de guano de murciélago 10-4-1, junto a una cucharada de emulsión de pescado 5-2-2 diluida en 5 litros de agua) cada cinco días, seguida de un regado cada tres días, así procuraremos un desarrollo potente y vigoroso. Cuando la planta crezca en altura, se transplantará a un tiesto de mayor volumen o al lugar definitivo en tierra, procurando las horas del atardecer (siempre y cuando su sexo declarado sea ya el femenino).
A partir de la octava semana habremos detectado algún macho. Podemos acelerar el proceso, si no las hemos puesto definitivamente en tierra, trasladándolas durante una semana a un lugar a oscuras durante, al menos, 12 horas al día. Así las plantas marcarán definitivamente su sexo, eliminaremos los machos y podremos dejar las hembras de nuevo a ritmo normal de luz.
Será el momento de preparar la aventura del exterior, la eliminación de machos habrá sido definitiva: “Al llegar San Nacho, que no quede un sólo macho”. Cuidado con las plantas hermafroditas tardías que suelen aparecer en agosto: pueden fecundar lo impensable.
Sin llamar la atención, y al atardecer, transplantaremos las hembras al lugar definitivo, regándolas abundantemente y olvidándolas durante una semana. Una vez transcurrida, si es posible al alba, reconoceremos el lugar y observaremos la adaptación de las plantas a su entorno. A la semana siguiente quitaremos hojas amarillas o lacias y regaremos abundantemente.
A partir de ese momento hay que frecuentar al mínimo el lugar, prefiriendo horas tempranas para poder observar las mencionadas hermafroditas, ataques de plagas o de predadores como los caracoles. Si algún ejemplar se estira en demasía, podar sin contemplaciones la cima apical: la planta rebrotará mientras tenga luz suficiente. En caso contrario, doblar la rama hacia el suelo mediante una cuerda. Ha llegado el momento abonar con fósforo y potasio para que la floración sea correcta.
Si la elección ha sido un jardín o huerto y podemos construir un pequeño invernadero, es la hora de etiquetar las plantas y transplantarlas a tierra en lugar definitivo.
Un montaje casero de un invernadero requerirá: veinte perfiles perforados de estantería metálica vulgar en L de 200 cm. de longitud, tornillos y tuercas, un máximo de diez paneles de 60×160 cm. de metacrilato, poli carbonato o plástico rígido -naturalmente traslúcidos-. Con estos elementos, un poco de ingenio y maña nos permitirán construir algo parecido a lo que necesitamos.

3.5 Riego y abonos
Si usamos agua del grifo debemos recordar que, en general, tiene un pH demasiado alto. Se corrige añadiendo unas gotas de ácido fosfórico, cítrico o acético al agua para bajar el valor hasta 6,5.
En huerto e invernadero podemos optar por microprocesadores automáticos de riego que eviten una presencia continua o acostumbrar a las plantas a un régimen severo: riego una vez por semana intercalando el abono. Pulverizar agua dentro del invernadero aumentará la humedad relativa. El mejor horario de riego es por la mañana temprano o al atardecer.
En cuanto al abono cabe recordar:
1ª fase: A partir de la sexta semana, para el correcto crecimiento de la maceta, hasta su ubicación definitiva en el exterior o en guerrilla. NPK: 20-12-12, o bien 20-15-15.
2ª fase: A partir de la doceava semana, o cuando advirtamos el estado de pre-floración o floración, bajaremos el nitrógeno y aumentaremos fósforo y potasio. El control del pH y del magnesio es muy importante para una correcta absorción de fósforo y potasio. Usar abonos específicos o emulsiones de pescado.

3.6 Control de plagas y deficiencias de las plantas
Nuestra querida planta es del agrado de un sinfín de animales: araña roja, pulgón, orugas, mosca blanca, cochinillas, caracoles, babosas, etc. Pero una correcta higiene, cultivar a la vez plantas aromáticas (basilisco, lavanda, menta, romero, etc.) y la ayuda de productos especializados solucionarán cualquier problema.
Si el cultivo es de guerrilla, babosas, caracoles y orugas atacarán sin duda a las plantas. Para alejarlos, podemos pulverizar una solución de un 5% de amoníaco en un litro de agua, o rodear las plantas con cenizas y azufre, que actuarán como barrera natural.

3.7 CO2 y ventilación
Proporcionar mucha humedad a las plantas dentro del invernadero no es suficiente: el aire deberá removerse exactamente igual que en un cultivo de interior. Bastará con abrir o cerrar los paneles pertinentes, cuando sea necesario. El CO2, ayudará a que las plantas se desarrollen vigorosamente, produciendo cogollos más grandes y compactos. Si el cultivo es urbano, las concentraciones habituales en la atmósfera son suficientes. En invernadero podemos aumentarlas dejando gotear vinagre en una disolución de bicarbonato con un poco de agua: el gas que se desprende es CO2.

3.8 Finales de Agosto: el peligro
Estamos a un paso de la cosecha y es el momento de mayor peligro, pues una intervención ajena a nuestros intereses obtendría ahora, tras el pertinente análisis en el cromatógrafo de gases, resultados con valores altos de THC y otros canabinoides. Conviene aumentar la discreción. Una nueva siembra de cebollas en la tercera semana de agosto permitirá ver de nuevo nuestro huerto verde en su superficie, y el penetrante olor disimulará ligeramente los efluvios del Cannabis a vecinos curiosos. Un problema añadido serán las primeras lluvias, pues los cogollos retienen el agua y producen mohos que pueden pudrirlos, parcial o totalmente, si no se detectan a tiempo y se eliminan con unas tijeras.

3.9 Cosecha, curado y secado
La cosecha tendrá lugar cuando el 70% de los pistilos de nuestra planta sean de color ámbar o violáceo. Por lo general, ocurre a mediados de septiembre en las índicas y un mes más tarde en las sativas. Se cosechará en medio del calor de un buen día, evitando los días lluviosos. No deberemos tener prisa en el paso final, secado y curado. Localizaremos las hojas grandes sin glándulas resinosas y las quitaremos con unas tijeras.
Un secado y curado correcto asegurará el máximo del sabor, aroma y potencia de la hierba cuando se fume. La molécula del THC no es psicoactiva hasta que las moléculas de agua se evaporen. Además, los cogollos contienen un conjunto de aceites volátiles y aromáticos, junto a otros componentes como la clorofila, que son sensibles a la luz, agua, aire y calor. Recordadas estas premisas, hay que añadir la paciencia: 30 gramos de hierba fresca secarán en, por lo menos, 10 o 12 días. Ahora pasaremos al trabajo.
Tras la ‘manicura’ de la hoja grande, cortaremos las ramas del tallo principal y las colgaremos de un hilo en un lugar ventilado sin luz directa, humedad baja y temperatura de unos 26° C, hasta que podamos romper limpiamente las ramas sin que se doblen (al menos dos semanas después). A mayor lentitud, mejor calidad.
Existen dos métodos de curado: en el lento colgaremos las ramas juntas, sin ventilación, en un lugar oscuro. Debemos controlar la humedad (40-60%), la temperatura (siempre por encima de 26° C) y los mohos. A la tercera semana ventilaremos el local y a partir de la sexta semana la hierba estará lista para su almacenado.
El curado rápido consiste en colgar las ramas en un lugar oscuro unos 5-7 días con temperatura superior a 28° C y muy aireado (un cobertizo orientado al Sur es óptimo); seguidamente las envolvemos en papel de periódico, que acabará de absorber el agua. Tras cuatro semanas, estará lista para su almacenado en cajas de madera, como cajas de puros.
En ambos casos, la prisa no funciona. Olvidarse de la cosecha tampoco. Es aconsejable tender un plástico debajo de las ramas que recoja toda glándula o pistilo que caiga. También ayudarán a un óptimo resultado final un termómetro, un higrómetro, una lente de aumento y nuestra mejor dedicación.

4. Técnicas avanzadas
Los mismos principios que rigen para el cultivo interior pueden aplicarse en el exterior, siempre que cuidemos los factores imprescindibles para el crecimiento: luz, aire, oxígeno y CO2, agua tanto en las hojas como en el suelo, abono y minerales, que la planta absorbe del suelo. Cuidado con los súper-abonos: pueden funcionar o no en una mísera maceta (como mucho perderemos una planta, unos litros de tierra y aprenderemos del error), pero si los probamos en el terreno de nuestro huerto podemos desatar catástrofes de dimensiones desconocidas.
Podemos usar también complejos vitamínicos que contengan auxinas, vitamina B-1, ácido indol-acético y otros principios que, junto a las técnicas avanzadas, procuraran a las plantas:
mayor potencia
más vigor
mayor producción de resina y cannabinoides
menor proporción de hojas respecto a cogollos
mejor gusto y aroma
baja estatura
floración más rápida y
resistencia a las plagas
Mientras antes se plantaban semillas que algún amigo nos proporcionaba, ahora recurrimos a bancos de semillas especializados que garantizan procedencia, especie, tiempo de floración y el 100% de hembras en algunos casos.
En el pasado se germinaban en algodón o en tierra, ahora se usan germinadores y semilleros profesionales hight-tech que garantizan esterilidad y éxito.
Se cultivaba en tierra que se disponía, sin tener en cuenta su composición, riqueza en oligoelementos y pH. Hoy se prepara cuidadosamente la mezcla, corrigiendo deficiencias, mejorando el terreno con productos específicos (bentonita, limos dolomíticos, lava volcánica, etc.) o, incluso, se sustituye por sustratos artificiales como lana de roca, arcilla expandida… para realizar cultivos hidropónicos o aeropónicos.
Se preparaba el terreno con estiércol animal o superfosfatos que quemaban la tierra, sin controlar su pH ni el índice de electro conductividad del agua de riego. Hoy en día disponemos de abonos para cada estadio y enriquecedores de cualquier mezcla de tierra. Se usan sistemas informatizados para el riego y abonado gota a gota.
Se desconocía la importancia del CO2 y de las técnicas de enriquecimiento para mejorar y aumentar la producción.
Existían productos altamente tóxicos que combatían las plagas o las clásicas mariquitas. Hoy existen compuestos de piretrina, mucho menos tóxicos, y la Bacillus Thurigiensis se comercializa a través de Internet.
Se esperaba la definición del sexo de la planta. Hoy se fuerza.
En fin, no se deja nada a merced de la casualidad, ni de la improvisación.

5. Errores frecuentes
Demasiada cantidad de agua
Demasiado calor
Ausencia de agua y calor, es decir, sequedad
Crecimiento lento por exceso de agua, frío y abono insuficiente
Hojas marrones en los bordes, debido a aire seco y muy caliente y exceso de abono
Manchas en las hojas que delatan la presencia de plagas. Se debe recurrir a un preparado específico
Hojas amarillas en la base. Falta de magnesio en la tierra o falta de humedad y aire frío. Pulverizar epsomita (sulfato de MG hidratado al 2%)
Planta con hojas amarillas. Problema de pH o acidez del agua de riego. Añadir ácido fosfórico al agua para equilibrar.
Hoja lacia o caída. Demasiada agua, aire muy seco, shock del transplante.

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CO2 EN CULTIVO DE INTERIOR

Jueves, Enero 13th, 2011

CO2El dióxido de carbono es para las plantas como el oxígeno para nosotros. Se encuentra en el aire que respiramos en una concentración del 0.03% al 0.04% (300 /400 ppm., partes por millón) aproximadamente, y las plantas lo usan junto con el agua (H2O) y la luz del sol o la artificial para que, a través de la fotosíntesis, fabrique glucosa y oxígeno (éste último como subproducto), que es la fuente de energía de las plantas. La clorofila que es el pigmento verde que da color a las plantas, es también imprescindible para este proceso. El CO2 puede llegar a aumentar el doble el tamaño de las plantas de una atmósfera normal, y el cannabis admite concentraciones superiores del 0.15% ó 1500 ppm. (5 veces más del contenido normal del aire de la atmósfera). Es muy importante añadirlo en cultivos de interior, donde se necesita una aireación forzada para mover el aire en la atmósfera interna y para que el CO2, que es más pesado que el aire, pueda ser absorbido por los estomas de las hojas, con objeto de evitar que las plantas se estanquen en su desarrollo y disminuyan o paralicen las rutas biosintéticas. Con un exceso moderado de CO2, también soportarán temperaturas más altas de las normales para amortiguar el calor desprendido de las lámparas, a la vez que aumentará su capacidad metabólica y el rendimiento en general. El CO2 aumenta considerablemente la eficiencia fotosintética de las plantas, con una mayor producción de carbohidratos. En las horas de máxima insolación o calor de las lámparas, la aplicación del CO2 evita la paralización vegetativa por deficiencias de este gas. Además, proporciona una mayor homogeneización del tamaño y características de las flores con un incremento en el tamaño de los tricomas glandulares. La disponibilidad de altas concentraciones de CO2 por la planta hace que aumente la superficie foliar de la misma. ABONADO AMBIENTAL DE INVERNADEROS Y CULTIVOS DE INTERIOR CON CO2. La adición de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera de los invernaderos y cultivos de interior proporciona excelentes resultados como hemos visto anteriormente. En los invernaderos poco aireados y, sobre todo, en los cultivos de interior, es casi obligado mantener una fuente de generación de CO2, mediante el uso de bombonas o tanques provistos de reguladores de presión, los cuales pueden hacerse completamente automáticos con los accesorios necesarios (cronómetro, válvulas eléctricas, etc). Hoy en día, estos materiales son fácilmente asequibles, al ser de uso corriente en todos los bares para el consumo de cerveza (se le denomina el ácido de la cerveza), en fábricas de refrescos con gas, por instaladores de aire acondicionado, soldadores, etc. El CO2 también se genera por la combustión de estufas de butano o propano que a la vez calientan el ambiente interior de los cultivos en los meses más fríos. Los productos químicos (pastillas de CO2, carbonatos), levaduras, etc. También son una fuente de CO2. Su uso se realiza desde una parte elevada, dejándolo caer sobre las cimas de las plantas para aprovecharlo al máximo y no se desperdicie al depositarse en el suelo, por lo que siempre ha de ir complementado con un ventilador que mueva el aire en el interior de los habitáculos. También se pueden introducir pastillas de CO2, directamente al sustrato para que sea absorbido por las raíces, pero podría afectar al pH del suelo seriamente. En contacto con el agua se convierte en anhídrido carbónico, y puede hacer descender el pH hasta límites prohibitivos. No obstante, hay que señalar que desconocemos los resultados de estas pastillas de CO2 que se están comercializando en la actualidad. Los niveles de 3000 ppm., de CO2 inhiben el intercambio de gases por los estomas (aceptan CO2 y expulsan Oxígeno), así como la síntesis de carbohidratos y clorofilas, debido principalmente al cierre de los estomas ocasionado por una brusca bajada del pH en su interior. Niveles óptimos de 1.000 ó 1.300 ppm (0.1 y 0.13%), pueden llegar a aumentar el desarrollo en general de la planta hasta un 100%. Para una dosificación correcta desde una bombona, es necesario un regulador-controlador de CO2 que indica los niveles constantes de gas en la atmósfera. Este regulador se activa abriendo la válvula cuando los niveles decrecen, y se cierra cuando se sobrepasan los límites establecidos. Estos aparatos se comercializan en tiendas especializadas. LA FERTIRRIGACION CARBONICA La adición de dióxido de carbono (CO2) al agua de riego se ha revelado como una técnica muy beneficiosa para la agricultura. La disolución de una parte del CO2 en el agua conlleva elevadas mejoras en los equipos de riego así como importantes beneficios para el agricultor: -Favorece considerablemente la solubilidad de los abonos utilizados. – Mejora el mantenimiento de la instalación de riego al evitar las incrustaciones en los goteros. -Acidifica el suelo, modificando la solubilidad de los micronutrientes y facilitando su absorción por parte de las plantas. -Aumenta la calidad, tamaño , número de flores y tricomas. Una concentración de CO2 mayor de 30 mg/litro es tóxica, por lo tanto cuando se practica la inyección de CO2 se deben realizar mediciones periódicas para lograr una concentración optima para las plantas; entre 10 y 20 mg/litro. Utilizando un burbujeador se puede calcular probando con una media de 100 burbujas por minuto durante una hora diaria, hasta llegar a unos niveles óptimos de CO2 en el agua que podremos observar por la bajada del pH de 0.5 en la escala. La asimilación por el agua del CO2 depende de múltiples factores que hemos ido citando, pero es conveniente que sea inyectada en la entrada de la bomba de aire y licuada. LA UTILIDAD DE LOS EXTRACTORES E INTRACTORES DE AIRE Algunos cultivadores, cuando diseñan o montan sus cuartos o armarios de cultivo sin fuentes de CO2, se obsesionan con los extractores de aire, que sólo ayudan a sacar algo de aire viciado de la atmósfera del habitáculo, pero con esto no basta. Es necesaria una fuente para introducir aire limpio y fresco que renueve el oxígeno y el CO2, a la vez que modere la temperatura del ambiente cargado y saturado. Un extractor invertido o un pequeño ventilador de ordenador que introduzca aire limpio y constante desde el exterior, apoyado por otro ventilador doméstico que lo remueva interiormente, ofrecen una perfecta combinación. El ventilador interior sirve tanto para distribuir el CO2, fortalecer los tallos y el ramaje, como para regular la humedad ambiente y refrescar, haciéndose imprescindible en este tipo de cultivos. La ubicación del ventilador o extractor invertido que introduzca aire del exterior, debería situarse en lo más alto del habitáculo. El extractorconvencional queda en un segundo plano y puede instalarse enfrentado a una altura similar o en cualquier otra parte del conjunto. Si se dispone de un ventilador convencional como apoyo para remover en el habitáculo el CO2 que contiene el aire, la admisión puede colocarse en la parte de inferior del cuarto y el extractor en la parte superior. * Extracto del libro “EL CANNABIS NARCÓTICO”

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Como cortar, manicurar, secar, curar y conservar tu marihuana

Domingo, Septiembre 19th, 2010

cogolloDesde que el ser humano inventó la agricultura, la cosecha ha sido un tiempo de felicidad. El trabajo de meses se ve recompensado con los frutos de la tierra y las épocas de escasez se olvidan en la abundancia.

En este mundo acelerado, lleno de coches y asfalto, los cañameros seguimos disfrutando de este acontecimiento.

Cosecha tus plantas con cariño, entre volutas de humo y sin prisas, te lo agradecerán. La cosecha del cannabis es muy sencilla.En resumen consiste en cortar los cogollos y secarlos. La calidad del producto final, sin embargo, dependerá de cómo se haga este secado.Cosechar, manicurar, secar y curar son los cuatro procesos que, si se hacen bien, harán de fumar un gran placer.

COSECHAR La familiaridad con la variedad que cultivemos es la mejor regla. No todas las variedades tardan lo mismo en madurar. Una sativa como la mejicana madura más lentamente que una índica como la Northern Lights. Frente a una hierba desconocida hay que experimentar cosechando en diferentes momentos. Así al año siguiente, sabremos exactamente cuál es el momento adecuado para recolectar las plantas. En exterior, el momento óptimo para cosechar dura unas dos semanas. Cuando veas que la mitad de los pistilos tiene un color marrón o naranja, prepárate y vigila atentamente. La planta alcanza su máxima potencia cuando entre un 50 y un 90 por ciento de los estigmas o pelillos blancos de las flores han perdido el color blanco y tienen un tono marrón o naranja. Está en el punto óptimo para ser recogida. Como regla general, se puede decir que la planta cosechada con más pistilos blancos tendrá menor potencia y un colocón “mental” y alegre. Con más pistilos marrones o naranjas la hierba tendrá más THC (tetrahidrocannabinol) y el globo será “físico” y sedante. Esta regla no es, ni mucho menos, infalible y depende de cada variedad. Las sativas suelen ser estimulantes comparadas con las índicas, más relajadas y narcóticas. Durante la semana anterior a la cosecha no hay que abonar la planta. Regadla sólo con agua para lavar los restos de fertilizantes. Esta simple medida mejorará el sabor de la hierba y rascará menos la garganta. Cosechad la planta después de un día de sol, hay que evitar recoger las plantas cuando estén mojadas ya que la humedad favorece la aparición de hongos y mohos. Al cosechar se puede cortar la planta entera o ir cortando cogollos conforme vayan madurando. A gusto de cada uno. Puedes cortar los cogollos superiores primero y dejar los más bajos para que terminen de madurar.

MANICURAR Después de cortar la planta se deben quitar las hojas grandes que no tienen glándulas de resina. Hay quien corta estas hojas después de secar las plantas. Así, al secarse, las hojas grandes recubren el cogollo y lo protegen evitando que se rompan las glándulas llenas de resina. Para hacerle la manicura a tus cogollos agarra la planta por el tronco y, mientras la sostienes boca abajo, ve cortando las hojas grandes con sus peciolos o tallitos. También puedes cortar las puntas de las hojas que sobresalgan del cogollo y no tengan resina. Cuanto más limpies el cogollo, más potente será. Mientras manipulas los cogollos ten cuidado y no los manosees. Las glándulas de resina se rompen con facilidad y el THC se oxida.

SECAR El THC del cannabis fresco no “coloca”, es decir, no es psicoactivo. Para convertirse en marihuana fumable, la hierba tiene que secarse. El proceso de secado influye mucho en la calidad del producto final. Una hierba mal secada rascará la garganta y perderá potencia. Por el contrario, si el cannabis se seca lentamente, el sabor y la potencia mejorarán. El cannabis se debe secar en un lugar seco, oscuro, fresco y ventilado. Si colgamos los cogollos cogerán una forma más redondeada que si los extendemos sobre un periódico o rejilla. Si los extiendes vuélvelos cada día para que se sequen uniformemente. Dependiendo del clima el secado puede durar entre una y tres semanas. Si no quieres curar la hierba, manténla secando hasta que el tallo central se quiebre al doblarlo. Si piensas curar el cannabis, cuando el cogollo se sienta crujiente al tacto pero un poco húmedo en el centro pasa al curado. Existen rejillas de secado ideales para este proceso, el mayor peligro cuando secamos el cannabis es que aparezcan hongos. Pueden evitarse poniendo un ventilador que mueva el aire alrededor de los cogollos. Si se enmohece un cogollo sepáralo del resto para que no los contagie. Secarlo al sol directo durante al menos 24 horas debería acabar con los hongos.

CURAR Cuanto más lento sea el secado, mayor potencia y mejor sabor tendrá la hierba. El curado consigue que la hierba se seque más despacio. Una buena forma de curar es meter la hierba en cajas metálicas o de madera (no de plástico) que se abren una o dos veces al día. De este modo la hierba se acaba de secar más despacio lo que mejora su sabor y su potencia. La duración del curado depende de cuantas veces al día abras la caja y de las condiciones del clima. Vigila a diario la hierba en busca de moho. Las condiciones del curado pueden hacer aparecer hongos si no se va abriendo la caja para que se airee. Si aparecen, saca los cogollos de la caja y cuélgalos al sol.

CONSERVAR Una vez que la hierba esta bien seca (cuando el tallo se quiebra) se puede meter en botes herméticos y conservarla meses e incluso años sin perdida de potencia en un lugar fresco y oscuro. La hierba pierde potencia en contacto con la luz, el aire y el calor. Por eso hay que guardarla herméticamente, a oscuras y sin altas temperaturas.

FUMAR …es un placer…(¿o acaso necesitáis más instrucciones? XD)

LO QUE NO SE DEBE HACER… La marihuana no se debe enterrar para que se cure. Esta técnica produce la aparición de bacterias y hongos que pueden ser peligrosos. Algunos pueden provocar infecciones respiratorias muy graves. La resina no está en el interior de la planta: colgar la planta, arrancarla con raíces o hervir estas no incrementa la potencia de la hierba. Secar el cannabis en el horno o el microondas destruye parte del THC. Si aún así os puede la impaciencia, secadla con el horno normal al mínimo (50-70ºC) dejando la puerta un poco entreabierta. No subáis más la temperatura porque se destruirá demasiado THC.

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Elegir una buena semilla de marihuana y su germinación

Miércoles, Agosto 11th, 2010

germinacioSe ha hablado mucho sobre la germinación de semillas en general, relacionando este hecho con las fases lunares. Hay quién dice que es mejor plantar en luna nueva y otros dicen que es mejor hacerlo cuando está llena.

No está demostrada la influencia de la luna al germinar una semilla en el interior. Lo que si se sabe es que las semillas son delicadas y les puede afectar tanto la  excesiva humedad, como la falta de agua. El hecho de que el medio esté tibio  ayudará a la germinación. Venden mallas eléctricas construidas para tal fin, también  se utilizan yogurteras eléctricas con muy buenos resultados. Si se utilizan  fluorescentes se pueden instalar los cebadores en la parte inferior de la cubeta para  que proporcionen el calor justo. Se debe insistir en el hecho de que las semillas deben ser de calidad garantizada y adaptadas a interiores, pues el trabajo que se e mplea y el dinero invertido es el mismo para una semilla mala que para una de  buena, mientras que los resultados son bien distintos.

Las semillas buenas son de colores diversos según el origen de la planta, pero suelen ser atigradas y no forzosamente de gran tamaño. Las semillas de cáñamo o   cañamones, de los que se dan a los pájaros son más grandes que las de marihuana  aunque de igual forma. Las semillas que no han madurado bien tienen un tono verdoso y suelen romperse con una ligera presión de los dedos, no se puede  asegurar que el código genético quede intacto si la semilla no ha madurado lo suficiente en la planta, cuando eso sucede, la semilla si resiste una ligera presión y  adquiere un tono tostado. Las semillas de compra no tienen una garantía absoluta,   pues se trata de material vivo, , pero si que están bien maduradas y tienen denominación de origen. Absolutamente recomendadas. En Amsterdam se pueden encontrar en muchos sitios, el más legal aunque probablemente el de mayor precio, aunque también el de mayor garantía es el anteriormente mencionado, sino también   se puede contactar con un tal Wernard, de Positronics, es plantador, vende  material, semillas y es un gran entendido en el tema.

Se pueden enterrar las semillas directamente en la tierra,  regar a continuación y esperar que salgan. Este sistema dependerá demasiado de la suerte. Se  recomienda poner las semillas en un vaso de agua tibia (añadir unas gotas de lejía -cloro-  para evitar que se pudra el agua). Al cabo de un día las semillas se hundirán, las  que no lo hagan seguramente no germinarán. Al cabo de unos días las semillas sanas se abrirán y dejarán asomar una punta blanca, la raíz. No conviene dejar asomar mucho la raíz. En ese momento conviene enterrarlas a 1-1’5 cm. de  profundidad y cubrirlas suavemente con un poco de tierra, regar a continuación  pero nunca demasiado. El punto exacto de agua sería mantener el medio húmedo  pero no mojado, quizás un sistema de goteo podría ser un buen sistema si se le pilla bien el punto. Otra forma de provocar que se abran y asome la raíz sería   poner las semillas sobre una servilleta de papel en un plato, colocar otra servilleta   encima y regar suavemente por encima, mantener húmedo. No será necesario que  tengan luz hasta que no broten. En ese momento, será indispensable.

Nunca se debe dejar encharcar el medio, se pudrirían, al igual que no es conveniente que el medio sea demasiado poroso ni demasiado abonado. Un buen  medio sería substrato mezclado con lava o perlita. Se puede germinar en la maceta definitiva si se desea,  ahorra trabajo, pero quizás se necesite excedente de  semillas, pues sería conveniente poner más de una por tiesto para asegurar el éxito y luego dejar la que sale con más vigor, con lo que probablemente tendríamos que  sacrificar alguna por falta de espacio. Lo más adecuado son los potes de turba  degradables(Jiffy pots), se colocan directamente en el recipiente definitivo en  cuanto las raíces asoman por sus paredes. Son muy prácticos, pero también se   pueden utilizar pequeños tiestos de plásticos provistos de agujeros de drenaje. Si se hacen germinar todas en un tiesto se pueden transplantar con una cuchara  sopera procurando llevarse el mayor volumen de medio posible sin que afecte a la  recién brotada semilla, aunque es fácil romper alguna raíz y no se puede asegurar el  éxito del transplante por más cuidado conque sea hecho

No se puede saber el sexo de una planta hasta que no aparecen flores, cosa que ocurre cuando el proceso ya está avanzado. La revista HIGH TIMES, especializada en el tema, aparte de ser una publicación interesantísima, anuncia  unos Kits para sexar las plantas de bien jóvenes con una muestra de tejido. Aseguran un resultado fidedigno, aunque el precio es algo elevado. Si no se dispone de dicha tecnología de última aparición y dado que no podemos sexar las semillas ni los brotes a simple vista, es conveniente plantar más plantas de las previstas para obtener el número de hembras que se desea cultivar. La  proporción de machos y hembras es de 1: 1, las buenas condiciones pueden favorecer la germinación de un mayor número de hembras y si las condiciones son malas tendremos más machos. El sexo ya viene determinado en el código genético de la semilla, pero los factores que permiten su germinación son a veces un misterio, parece que una semilla sepa si tiene otra plantada al lado.

Las semillas pueden ser plantadas nada más ser recogidas. También se pueden  conservar durante mucho tiempo, incluso años, pero deben envasarse bien secas y  a salvo de la luz o de fuentes de calor, si es posible al vacío. La edad afectará a la  germinación, haciéndolo menor número de ellas, así como pueden experimentar  una pérdida de vigor y probablemente también de potencia si son muy viejas o no han sido bien conservadas.

La hierba que se vende en los cofee-shops holandeses, contiene alguna semilla, pero parecen estar esterilizadas, dado que no suelen germinar o nacen bordes, no seria ilógico si pensamos que las comercializan aparte.

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Fases del crecimiento del la Marihuana.

Miércoles, Julio 14th, 2010

luzDado que bajo una luz de sodio de 400W. se pueden cultivar un número aproximado de 16 hembras, y nosotros al comenzar el proceso no sabemos que número de ellas tendremos, será conveniente plantar casi el doble de plantas aunque tengamos que utilizar recipientes más pequeños por falta de espacio, siempre se podrán trasplantar a recipientes mayores las hembras una vez retirados los machos. (Se podrá reutilizar el medio de los machos añadiéndole algo más de substancia, nos evitará comprar más tierra).

Como se verá más adelante, sólo plantaremos el doble de plantas la primera vez. Aunque en el peor de los casos sólo obtengamos una hembra, ya podremos continuar el proceso por medio de la clonación.

La clonación es una técnica que consiste en cortar trozos de rama de una planta madre(esquejes o clones) y provocar mediante un proceso que desarrollen una raíz, obteniendo de cada trocito de la planta madre una nueva planta de igual genética, evitándonos así el hecho de plantar semillas si no es ocasionalmente y con intención de encontrar una nueva y mejor planta madre.

Una vez han brotado las semillas son puestas en los tiestos definitivos bajo un régimen de un mínimo de 18 horas de luz. Este régimen puede ser continuo(24 horas de luz). En la primera fase sería conveniente usar un montaje de luz fluorescente (color 33) o alejarlos más de lo normal de la luz de sodio, aunque eso provocará que se espiguen excesivamente. Se recomienda iniciar el proceso con el montaje de dos o tres tubos fluorescentes de 120 cm. (que luego nos servirá para la fase de clonación) y aguantar con los potes de turba degradables hasta que los brotes midan unos centímetros (5-10 cm. ) y luego trasplantarlos a las macetas definitivas bajo la luz de sodio. Así al evitar el espigamiento que produce la luz de sodio ganamos unos centímetros vitales.

Si los brotes se espigan mucho puede que necesiten un apoyo tipo alambre o similar para que se aguanten derechos.

Es conveniente que reciban el régimen continuo de luz (o un mínimo de 18 horas) desde el momento en que brotan, incluso es mejor poner los potes de turba o similar bajo la luz nada mas enterrar la semilla pues la falta de luz podría provocar excesiva humedad y facilitar la formación de hongos.

Una vez están las plantas a 24 horas de luz en los recipientes definitivos las haremos crecer hasta una altura de entre 20 cm. la más baja y 38 cm. la más alta.

El riego se hará según las necesidades y condiciones del ambiente creado. Dado que la mezcla está suficientemente nutrida no será aconsejable abonar hasta que tengan una buena altura y puede que no sea necesario pues si la mezcla está bien hecha, soportará toda esta primera fase del proceso. Sólo se debe abonar si se observa que las plantas palidecen o pierden vigor.

Hemos de pensar que para que las plantas tengan la altura deseada, pasará alrededor de un mes, y que si plantamos especies variadas tendremos patrones de crecimiento distintos con lo que se nos pueden desequilibrar los limites. Esto nos obligará a torcer o cortar las puntas de las que se disparen en altura a la espera de que las pequeñas tengan laaltura idónea.

No es necesario durante esta fase del proceso mas cuidados que el suministro de agua, la vigilancia de la altura de las luces y el giro las plantas sobre sí mismas periódicamente así como la sucesiva colocación de las que más crecen en los lados. Conviene que el jardín sea lo más uniforme posible. Cuando todas las plantas tengan las alturas deseadas (20-38 cm. ), será el momento de cambiar el régimen de luz (12 horas de luz-12 horas de oscuridad) lo que las forzará a florecer. Se deben cortar esquejes antes de pasar a la fase de floración si se desea perpetuar el sistema.

El simple hecho de conectar la luz a un temporizador a 12 horas provocará la fase de floración. Será muy importanteque el periodo nocturno sea totalmente oscuro, por lo que se tendrá que comprobar que no haya rendijas por las que se cuele la luz desde el exterior si esta existiera.

El uso de ventiladores, primordial durante el crecimiento, no será necesario durante la noche a no ser que la humedad sea excesiva. Tampoco es aconsejable conectar el ventilador interior hasta que los brotes no midan unos centímetros (o no enfocarlo directamente). Los extractores que aportan aire fresco y extraen el olor, deben funcionar siempre que las luces estén encendidas y a libre elección durante la noche.

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AEROPONIA: lo ultimo en cultivo de interior

Miércoles, Abril 21st, 2010

aeroponic_set_up

En Aeroponia las raíces de las plantas prácticamente no tienen substrato y cuelgan en el aire o en niebla, y están sujetas a variaciones ambientales que pueden ser difíciles de controlar.

La Aeroponia se considera cada vez más un método seguro y ecológico para la producción natural, plantas y cultivos saludables.

Las principales ventajas ecológicas de aeroponics son la conservación de agua y la energía. En comparación con la hidroponía, la aeroponia ofrece el agua y la energía con más bajos insumos por metro cuadrado de superficie de cultivo.

El sistema radicular de la planta se suspende en un entorno en el que las raíces sobresalen en una solución nutritiva atomizada, en la corona de hojas y, a menudo llamado el “canopy”, extendiéndose más arriba. Las raíces de la planta están separadas por la estructura de apoyo.

La raíz mas baja o principal se pulveriza (hidro-atomiza) con agua pura y solución nutritiva.

Otra de las grandes ventajas de la Aeroponia es que facilita la reproducción axesuada por clonación (propagación de esquejes) de las plantas.

Numerosas son las plantas que antes se consideraban difícil, o imposible, que pudieran propagarse a partir de esquejes ahora simplemente se duplica a partir de un único tallo de corte.

La Aeroponia ha superado en gran parte a la hidroponía y cultivo de tejidos como medio estéril para la propagación de especies vegetales.

Debido a la automatización de la mayoría de las partes del proceso, las plantas pueden ser clonadas y cultivadas por los cientos o incluso miles. En resumen, la clonación se hizo más fácil debido a que el método que se inició con Aeroponia es más rápido ya que necesita menos el desarrollo de la raíz debido a que el sistema es estéril, utiliza ricos nutrientes y las raices quedan muy oxigenadas, en un ambiente húmedo.(Hughes, 1983).
Los suministros de oxígeno de aire limpio es un excelente purificador de las plantas y es el medio ambiente Aeroponia. Para que se produzca el crecimiento natural de la planta deberá disponer de un acceso sin restricciones a la atmósfera. Las plantas se le debe permitir crecer en forma natural para el éxito de desarrollo fisiológico.

Plantas en un verdadero aparato de Aeroponia tienen el 100% de acceso a las concentraciones de CO2 que van desde 450 ppm a 780 ppm para la fotosíntesis.

En aeroponia se puede limitar la transmisión de enfermedades desde una planta a otra por contacto y cada pulso de pulverización debe ser estéril. En el caso del suelo, el conjunto, o de otros medios de comunicación, la enfermedad puede propagarse por todo el crecimiento de los medios de comunicación. El sistema de aislamiento de la Aeroponia, permite evitar las complicaciones a la hora de estudiar estas infecciones en el cultivo de suelo.

Para los que quieran ahora intentar un sistema “aero”,

La el equipo de Aeroponia implica el uso de pulverizadores, rociadores, Foggers, u otros dispositivos para crear una fina niebla de solución para entregar nutrientes a las raíces de la planta. Los sistemas de Aeroponia son normalmente los de bucle cerrado de macro y micro-ambientes adecuados para mantener un fiable y constante aire de cultivo. Numerosas invenciones se han desarrollado para facilitar Aeroponia la pulverización y nebulización.

La clave para el desarrollo de la raíz en un medio ambiente Aeroponia es el tamaño de la gota de agua.

La NASA ha financiado la investigación y el desarrollo de nuevos materiales avanzados para mejorar la fiabilidad y reducción de mantenimiento. También se ha determinado que la alta presión hidro-niebla atomizado de 5-50 micras de micro-gotas es necesaria para un crecimiento a largo plazo.

Equipos aeroponicos recomendados:

Panda System Aero

Dutch Pot Aero 1

Sistema Aeroflo

aeroponics

aeroponics

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Propagadores, ideales para esquejar y germinar semillas

Jueves, Marzo 25th, 2010

propagadoresUno de los aspectos más fascinantes del cultivo de plantas reside en la posibilidad de obtener nuevas plantas a partir de esquejes de tallos, semillas, hojas, división de raíces, acodos, etc.

Para cualquiera de estos tipos de reproducción es aconsejable emplear pequeños propagadores o mini-invernaderos que ofrecen unas condiciones espléndidas para la protección de las plántulas. En ellos, se pueden cultivar plantas de interior exóticas o delicadas, ya que el ambiente que ofrece estos mini-invernaderos es una temperatura regular, ausencia de corrientes de aire y un ambiente húmedo. Los propagadores tienen la ventaja de ocupar poco espacio, y lo más importante, surtirnos de nuevas plantas durante todo el año.

Propagadores sin calefacción: Son los más simples y comunes. Constan fundamentalmente de una bandeja con una tapa alta y transparente. Lo ideal es que tenga una rendija ventiladora en la tapa; si no lo tiene, habrá que abrir la tapa varias veces al día para que no se condense demasiada humedad, lo que puede resultar un poco engorroso. Las bandejas interiores móviles o los recipientes individuales son muy útiles, porque permiten extraer las plántulas fácilmente cuando están listas para ser trasplantadas y reemplazarlas en su espacio por otras. Si a lo largo del año se va a cultivar solamente unas cuantas plántulas, este tipo de propagador será suficiente. El propagador sin calefacción deberá ser colocado en un lugar donde reciba la mayor cantidad de calor posible.

Propagadores eléctricos con calefacción: Ofrecen muchas más posibilidades, ya que permiten cultivar las plantas más delicadas a lo largo de todo el año, sin tener que preocuparse de que reciban calor. La parte superior es parecida a los propagadores más sencillos, pero en su base tendrán un calefactor que proporciona una temperatura uniforme a las plántulas desde abajo. Lógicamente esto incrementa la temperatura ambiental del interior del propagador y acelera la germinación. Se puede aumentar la temperatura hasta un nivel determinado y controlarla por medio de un termostato. El selector de temperaturas es muy práctico y apropiado, ya que las temperaturas en cada caso de plantación serán diferentes. Con este tipo de propagadores se puede cultivar plantas a lo largo de todo el año, la temperatura estará controlada y será más fácil mantener la humedad.

El mantenimiento es muy sencillo y con una mínima atención nos servirá durante bastantes años. Siempre se deben seguir las indicaciones del fabricante. Cada cierto tiempo, es necesario limpiarlo con detergente líquido y unas gotas de lejía; aclarándolo cuidadosamente y dejándolo secar. Si no se va a usar durante un tiempo, es conveniente guardarlo con la tapa abierta para que no se formen hongos en el interior.

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Condiciones ambientales en el cultivo interior de marihuana

Viernes, Enero 15th, 2010

im. climaEs importante conocer las condiciones climatológicas que queremos crear a la hora de escoger la ubicación ideal para el cultivo de interior. Las plantas de cannabis son capaces de soportar temperaturas de entre 10 y 40 grados centígrados, deteniéndose el crecimiento en dichos límites. La temperatura deber mantenerse entre 17 y 30 grados siendo 24 grados la ideal. Lógicamente la temperatura desciende durante las horas de oscuridad. Con temperaturas muy altas las plantas gastan mucha de su energía en disipar el calor y las temperaturas muy bajas pueden llegar a matarlas. La marihuana es capaz de absorber una cantidad de anhídrido carbónico (CO2) del aire, en una concentración mucho mayor a la que se encuentra en la atmósfera. El aire contiene un 0.003% de CO2 y las plantas experimentan un aumento del crecimiento de casi el doble bajo concentraciones de CO2 del 0.015%. Existen sistemas a la venta para aumentar el nivel de CO2 en el cultivo.

Aunque el CO2 es incoloro, inodoro y no es inflamable, puede ser peligroso rebasar los límites establecidos. De todas formas se puede lograr un gran resultado sin necesidad de tanta sofisticación. El simple aporte de aire fresco del exterior (filtrado, por supuesto) nos aportar el CO2 necesario.

El aire debe ser movido mediante un ventilador en el interior del sistema, para asegurar que el aire fresco llega a todas las plantas. El sistema necesita de una entrada de aire, que puede venir del exterior mediante succión y filtrado, o desde la misma estancia donde se instale el cultivo si esta es suficientemente amplia y ventilada. Sera necesaria una salida de dicho aire mediante un extractor al exterior.

Resumiendo, se precisa una entrada filtrada con o sin extractor, una salida con extractor y un ventilador en la parte superior del interior del cultivo para que dicho aire circule. Conviene que las plantas se muevan ligeramente. Los ventiladores funcionaran cuando la luz funcione, aunque se pueden programar mediante un temporizador. Desde luego así no aumentaremos el porcentaje de CO2 en el sistema, pero evitaremos que descienda. Las estufas y calentadores de gas aumentan la concentración de CO2 en el ambiente, aunque pueden causar problemas con la temperatura (debemos pensar que las lámparas darán calor). Las visitas al jardín serán agradecidas por las plantas pues nuestra respiración aumentar el nivel de anhídrido carbónico del ambiente.

Las plantas desprenden olor, sobretodo en ciertas fases del proceso. Si esto pudiese ser un problema, se aconseja el uso de ionizadores de aire o, colocar filtros atin-olor en la extracción. La humedad del ambiente conviene mantenerla entre el 40 y el 60%, el uso de un termohigrometro con máximas y mínimas del día sería aconsejable.

Las medidas del sistema dependen en parte de la potencia de la luz, aunque hemos de pensar que las plantas medirán aproximadamente un metro de alto, más la altura de la maceta, más la distancia entre la luz y las plantas y el grosor de la luz con las cadenas y anclaje, será necesaria una altura de por los menos dos metros. Si no se dispone de tanta altura se pueden forzar las plantas a floración antes de esta forma se cosechara más rápido pero menos cantidad por planta.

El área aquí recomendada es de 180×60, aproximadamente 1 metro cuadrado. Si se hacen dos cultivos simultáneos, uno de crecimiento y otro de floración, este último requerirá mayor altura. Es necesario que los cultivos sean estancos a la luz, sobretodo en la fase de floración, donde interesa que durante la “noche”, la oscuridad sea total. Asimismo se aconseja que dichas paredes sean refractantes en su interior, y que el material del que están hechas colabore a crear las condiciones climáticas ideales. Forrar las paredes de porexpan (u otro aislante) nos ayudara a conservaran la temperatura del cultivo y a protegerlo del frio y el calor. Existen armarios de cultivo reúnen están condiciones y están pensados para un cultivo de interior optimo además los hay en varias medidas dependiendo del espacio que dispongáis.

Podríamos decir que el sitio ideal sería un sótano pues suelen tener un clima similar durante todo el año, pero puede ser instalado en cualquier habitación, armario, altillo, etc. Es mejor que este alejado de jardines o cualquier tipo de vegetación pues puede traernos plagas muy problemáticas. La limpieza de manos y cambio de ropa no esté de más si se ha trabajado en un huerto o jardín, o si se viene del campo. Asimismo no es aconsejable introducir en el cultivo plantas provenientes del exterior o de otros cultivos.

En los cultivos de interior las plantas son sometidas a un régimen de luz de un mínimo de 18 horas durante el periodo de crecimiento, aunque algunos cultivadores sostienen que durante esta fase las plantas no necesitan descanso, mientras tengan suficiente aporte de agua y luz, por lo que las someten a un régimen continuo de 24 horas de luz. La diferencia entre los dos regímenes estriba en la duración de la fase de crecimiento (horas de luz = crecimiento). Si es necesario por algún motivo tener las luces apagadas en algún momento del día, es mejor darles 18 horas de luz, nunca menos. Si no hay ningún inconveniente es mejor usar el sistema de régimen continuo (24 horas de luz), las lámparas lo agradecen, pues los sucesivos encendidos y apagados les acortan la vida. (Es conveniente esperar a una media hora si se quiere volver a encender una lámpara de alta presión tras un apagado o una desconexión). El régimen elegido a de ser constante.

Podemos provocar la floración cuando lo deseemos, con el simple procedimiento de acortar el periodo diurno a 12 horas. Las 12 horas de noche forzaran a la planta a florecer, es importante que la oscuridad sea total, polución de luz en esos momentos puede evitar que los cogollos se desarrollen correctamente. (El uso de temporizadores es obligado pues los periodos deben ser exactos.)

Dado que las luces no penetran con la potencia deseada mucho más de 60-80 cm a partir de la distancia de seguridad, no conviene dejar crecer vegetativamente mucho las plantas, pues durante la floración pueden llegar a doblar su tamaño y exceder las medidas que deseamos. (La marihuana en la naturaleza suele medir entre 1′5 y 3 metros según especies).

De alguna manera estamos creando “bonsáis” de marihuana a medida. Las alturas recomendadas para iniciar el proceso de floración (12 horas da/12 horas noche), las limitaremos entre un mínimo de o de 20 cm. y un máximo de 38 cm. Según la altura de nuestro sistema y la potencia de las lámparas buscaremos la altura ideal entre dichos límites para nuestras necesidades. Si cultivamos especies diferentes puede que requieran ser llevadas a floración a alturas distintas. No conviene mucho que las plantas rebasen el metro y medio, en la madurez medirán entre 60 cm. y 1 metro. Si alguna se dispara se le puede doblar la punta con un alambre o un hilo.

Se puede dominar a voluntad la dirección del crecimiento de una planta. La punta contiene un inhibidor que evita que las ramas laterales superen la altura de la punta, esta dará el cogollo más grande y potente. Con el simple hecho de cortar o doblar la punta, se neutraliza ese inhibidor y las ramas laterales pugnan por ser la más alta, con lo que la planta crece más ancha y ramificada, se recomienda más doblar la planta desde casi la mitad, antes que cortarla. Las plantas que se espiguen se irán colocando en los laterales del sistema para que no hagan sombra a otras más bajas.

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