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CULTIVO DE MARIHUANA EN TERRAZAS Y BALCONES PASO A PASO

Miércoles, Mayo 25th, 2011

TERRAZASLa fecha más adecuada para empezar los cultivos en terraza es entre abril y mayo. Nosotros preferimos hacerlo en la primera luna descendente de mayo, ya que si se hace mucho antes podemos encontrarnos con que las plantas se desarrollen demasiado y superen nuestras previsiones de altura y la capacidad de nuestras macetas.

Ponemos las semillas a germinar y una vez veamos asomar las pequeñas raíces las pasamos a la maceta de 0,25 L regándolas a continuación. En los días posteriores sólo regaremos conforme veamos que la tierra se va secando (con agua sola con pH corregido a 6). Pondremos las macetas a pleno sol y a esperar que aparezcan las pequeñas plántulas, lo que puede llevar entre 5 y 10 días de tiempo, ya que de lo contrario nos crecerán muy altas y débiles.

Pasadas más o menos tres semanas las plantas deberían alcanzar los 20 cm de altura y haber crecido hasta los tres pares de hojas reales. En ese momento le quitaremos la maceta (cuando la tierra esté seca) y si vemos una buena estructura radicular será el momento de trasplantarlas a la siguiente maceta de más o menos 11 litros de capacidad.

En este caso haremos una preparación de la tierra que consistirá en un:

Lo mezclaremos bien para que quede todo repartido muy homogéneamente y procederemos al trasplante.

Las dos primeras semanas después del trasplante regaremos cada vez que la tierra se vaya quedando seca pero sólo con agua, con el único añadido del ácido necesario para la corrección del pH.

No será hasta la tercera semana después del trasplante cuando empezaremos a añadir al agua, una vez por semana, las dosis correspondientes de abono de crecimiento.

Más o menos en la cuarta semana después del trasplante (octava semana desde el inicio del cultivo, primeros de junio) procederemos a realizar la poda apical para favorecer el crecimiento a lo ancho más que a lo alto y lo realizaremos de la siguiente forma:

En este momento la planta andará por su séptimo u octavo par de hojas reales y le cortaremos el ápice (el brote superior) justo por encima del quinto par real de hojas, lo que favorecerá que se formen de seis a diez nuevas ramas principales.

Y es justo después de esa poda cuando procederemos al trasplante definitivo a la maceta de 25 litros, para los que disponen de menos espacio, o a la de 45 litros para los que pueden dejarlas desarrollar más.

Para este trasplante definitivo la mezcla de tierras será la siguiente:

80 litros de tierra preparada + 20% de humus de lombriz + 1/2kg de guano de murciélago  y 200 gramos de Nutrihemp para cada 100 litros de tierra.

Una vez realizado el trasplante, procederemos a regar con agua sola durante las dos primeras semanas y, a partir de la tercera, añadiremos al agua de riego abono de crecimiento una vez por semana  hasta la aparición de los primeros cogollos. Con todo eso andaremos por el mes de agosto y nuestras plantas medirán entre 100 y 125 cm sin contar la maceta.

A partir de la aparición de las primeras flores formando los cogollos, regaremos con agua mezclada con abono de floraciónuna vez por semana (el resto de riegos con agua sola y el pH corregido) y no será hasta que veamos que los cogollos se vayan estructurando cuando añadiremos también al caldo de nutrientes guano de murcielago liquido, aumentando a partir de ese momento la frecuencia de abonado a dos veces por semana, hasta que veamos los primeros indicios de maduración de los cogollos (los pistilos se van secando y adquieren un color marrón rojizo).

A partir de ese momento procederemos a regar con agua sola hasta el momento de la cosecha para favorecer el limpiado de la planta y mejorar el sabor y el olor. Es normal que durante la fase de limpiado la mata se vuelva amarilla, ya que buscamos que la planta vaya agotando sus recursos en abonos. De esta forma, el sabor será más dulce y la hierba no resultará irritante para la garganta a la hora de catarla.

Cuando el 80% de los pistilos que forman los cogollos se hayan secado será el momento indicado para la cosecha, aunque para estar seguro de ello lo mejor sería recurrir a una lupa o un microscopio para observar el aspecto de los tricomas.

Las plantas cultivadas con este sistema en macetas de 25 litros alcanzarán una altura de entre 100 y 150 cm, según las variedades, y producirán entre 200 y 300 gramos (seco), mientras que las cultivadas en macetas de 45 litros pueden alcanzar entre 125 y 175 cm de altura y entre 300 y 500 gramos de peso según variedad.

Aspectos a tener en cuenta en los cultivos de cannabis en terrazas:

  • Si el sol da directamente sobre las macetas de nuestras plantas, las raíces pueden llegar a los 40ºC de temperatura lo que no es nada recomendable. Para evitarlo podemos utilizar macetas blancas y protegerlas del sol situando otras plantas o cualquier protección que contribuya a reducir el contacto del sol con la maceta y con ello rebajar la temperatura de la tierra.
  • Es preferible que en nuestra terraza haya otras plantas de flor o de hoja que ayuden a crear un microclima adecuado y que favorezcan la riqueza biológica del entorno, aparte de que nos ayudarán a disimular un poquito nuestro jardín secreto.
  • Si nuestra terraza es muy soleada y se crea un ambiente muy caluroso durante el día, sería muy conveniente que mojáramos bien el suelo y las paredes de la terraza por las mañanas y por las noches, así como refrescar las hojas de nuestras plantas siempre antes de que empiece la fase de floración, sobre todo en los meses de junio y julio, momento cumbre de proliferación de la araña roja.
  • Si la terraza está muy expuesta al viento, habrá que prever cuerdas y piedras para soportarlas y evitar que caigan.

Tratamientos fitosanitarios en exterior

Los cultivos de exterior están expuestos a numerosas plagas, por lo que deberemos realizar tratamientos preventivos biológicos que nos evitarán el posterior uso de insecticidas químicos, mucho mas tóxicos y nocivos para nuestra salud y para la de nuestras familias y mascotas.

Empezaremos a realizar los tratamientos preventivos a partir del trasplante a la maceta de 11 litros, aproximadamente, y utilizaremos el insecticida a base de neem o de pelitre mezclado con el própolis para evitar la aparición de araña roja, mosca blanca o pulgón así como los distintos tipos de hongos que afectan al cannabis.

El tratamiento se realizará con una frecuencia de 15 días y lo seguiremos  realizando  hasta finales de julio, momento en el que  empezaremos el siguiente tratamiento alternando una pulverización semanal con Bacillus thuringiensis (para evitar la aparición de las peligrosas orugas) y otra a base de própolis para evitar la aparición del oidio. Continuaremos realizando estos tratamientos hasta que falten un par de semanas para la recolección.

Es  importante realizar todos los tratamientos así como regar y trasplantar en las primeras o últimas horas del día para evitar el fuerte calor que podría dañar las plantas.

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CULTIVO DE MARIHUANA EN EXTERIOR

Miércoles, Abril 6th, 2011

ESTERIORCUANDO PLANTAR:
Más o menos con la primera luna creciente de marzo o abril. Si plantáis en mayo aún estaréis a tiempo. Podéis plantar directamente en el suelo o maceta, pero casi mejor hacerlo en un vaso de papel que permita a la raíz crecer al menos unos 2,5 cm. en profundidad, ya que asegurareis que plantáis definitivamente de semillas en buen estado y posteriormente será muy fácil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto para el trasplante.

Hay quien pone primero la semilla a germinar en algodón para pasarla luego al vaso o directamente a la maceta o al suelo.

AGUA :
El cáñamo necesita bastante agua, pero sin llegar a tener la tierra permanentemente empapada; como referencia observareis que con la falta de agua las hojas se caen. A partir de aquí tampoco os paséis con el agua.

TEMPERATURA:
Se suele creer que cuanta más calor mejor, pero tampoco es cierto, ya que un exceso de calor -a partir de 30 grados más o menos- agobia a la planta y la deja aplatanada. De hecho no requiere temperaturas superiores a 18 grados.

MACHO O HEMBRA:
En primer lugar hay que tener en cuenta que es la hembra y no el macho la apta para el consumo. Tras unas tres semanas de crecimiento normal, las plantas masculinas tienen menos color, más altura y son más delgadas, tienen menos hojas y las ramas nacen del tallo a una mayor distancia entre si, al tiempo que producen una especie de bolitas de las cuales saldrá el polen que fecundará las hojas de las hembras. Hacia la sexta semana les crece una suerte de penacho de hojas en la punta. Las plantas femeninas por el contrario son más achaparrada y redondeadas, de un verde más oscuro, tienen muchas hojas y las ramas salen del tallo mucho más próximas entre si

La densidad de la plantación favorece el desarrollo de las masculinas, mientras que el espacio libre facilita el desarrollo de las femeninas. Todas las plantas producen tanto el encima masculino como el femenino, y son las condiciones ambientales el determinante de uno u otro sexo. Si has plantado en abril hacia primeros de junio ya las puedes distinguir.

Si las hembras son fecundadas producirán semillas pero perderán potencia psicoactiva, así que si no tienes problemas para obtener semillas para el próximo año, procura cortar los machos antes de que florezcan las hembras. También puede ocurrir que la planta sea hermafrodita.

ABONO:
Si cultivas en maceta y has comprado tierra rica en nutrientes no hace falta abonar, o hacerlo muy moderadamente ya que el cultivador novato suele quemar la planta por exceso de abono, pero deberás cambiar la tierra cada año.

Si cultivas en el campo, lo mejor, si se puede, es encontrar un terreno que se emplee también para otro tipo de cultivos ya que el cáñamo crece mejor en rotación con otros cultivos como el grano, las judías o los guisantes, que suponen una importante reenergetización del terreno. Si el terreno no está seriamente agotado, el siguiente método funciona bastante bien: Al principio del otoño se labra el pedazo de tierra elegido y se le cubre con una leve capa de estiércol, y se plantan a continuación las judías u otras leguminosas; al cabo de dos o tres semanas se da la vuelta a la tierra dejando enterrados los tallos y se vuelve a aplanar la tierra pisando la superficie con botas pesadas o pasando un rulo; luego se deja reposar la tierra durante todo el invierno. Al principio de la primavera se escarda el terreno, se cubre con un fertilizante orgánico como el estiércol y ya está listo para plantar.

SEMILLAS Y SEMENTERA:
El principal enemigo de las semillas es la humedad. En un ambiente perfectamente seco mantienen su vitalidad incluso durante tres años y no se ven afectadas por el calor si no supera los 37 grados. Si laatmósfera en que se encuentren es húmeda esta temperatura desciende a los 30 grados. La mayoría de los cultivadores usan un recipiente herméticamente cerrado, como el que utilizan los fotógrafos para guardar sus películas, y lo mantienen a una temperatura constante de 25 grados aproximadamente. Tampoco es aconsejable guardar grandes cantidades de semillas juntas pues podrían calentarse.

El aspecto exterior proporciona un buen número de indicaciones sobre el estado de salud de la semilla. La semilla vital es bien lisa por fuera y nada rugosa; tiene un color gris claro, gris verdoso o gris pardo, y se pone lustrosa si se la frota con las manos. Si una vez abiertas expelen un olor como de aceite rancio, seguramente son demasiado viejas; si por dentro presentan un color negro es seguro que han fermentado y no germinarán jamás; por el contrario si el interior es blancuzco y polvoriento no son muy viejas y aún pueden germinar, pero las plantas que broten serán débiles.

TRANSPLANTE:
En general, ya hemos dicho en el primer punto que se suele plantar en un lugar provisional para la germinación, como por ejemplo y para ello nada mejor que un vaso de papel que permita a la raíz crecer al menos unos 2,5 cm. en profundidad, ya que será muy fácil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto.

Durante el trasplante las plantas quedan notablemente expuestas a una serie de riesgos, así que habrá que tomar algunas precauciones:

La primera hacerlo en un día nublado o al caer la tarde de forma que las raíces no se vean muy expuestas a la luz. se procurará que el nuevo terreno sea lo más parecido al anterior; se saca la planta delicadamente con la tierra como un bloque compacto y se coloca en un agujero previamente practicado en el nuevo terreno recipiente, sea el suelo o la maceta. se procurará también no tocar el tallo, sosteniéndolo lo más cerca posible del nivel de tierra, y sin tocar nunca las raicillas ni las hojas. al depositar el bloque de tierra en el agujero se procurará enfocar la planta hacia la luz para no obligarla a un brusco movimiento fototrópico -de búsqueda de luz- que podría perjudicar el arraigamiento. el agujero debe ser lo bastante profundo como para permitir a la joven raíz extenderse en toda su longitud, pues seguramente habrá quedado algo comprimida en su lugar provisional. el terreno se reordenará de forma que el tallo quede a la misma altura del suelo que tenia anteriormente; acumular demasiada tierra alrededor del tallo puede ser peligroso. regar al finalizar la operación, a fin de facilitar la adaptación al nuevo terreno.

CUANDO COSECHAR:
Existe la creencia de que cuando más tiempo estén las plantas en el suelo mejor, hasta antes de que lleguen las primeras heladas, las cuales se cargarían la planta. Nada más lejos de la realidad; la planta de marihuana tiene su ciclo igual que todas las plantas, sean cerezos, perales, o cualquier otra. Llega un momento en que los cogollos están maduros y si no se cortan y se dejan más semanas a la intemperie se volverán rancios y perderán el buen gusto al ser fumados.

En general, cuando los filamentos de los plumeros de las hembras pasan de blancos a marrones, más o menos al cabo de unos 6 o 7 meses desde que se plantaron, es el momento adecuado de cortar. Si habéis plantado en maceta el ciclo de la planta será menor, al igual que su producción, y bastará con unos 5 meses.

LA MACETA:
Las macetas deberán tener, como mínimo, en el fondo, un agujero para evitar el estancamiento del agua. la maceta debe ser de material poroso, sin pinturas externas ni horneadas. antes de utilizar la maceta se mojará completamente durante media hora por lo menos. evitar el charco de agua en el posamacetas. Se consigue depositando la maceta sobre una capa de 1 cm. de gravilla en el posamacetas. la planta deberá tener siempre luz natural o artificial. no cambiarla constantemente de sitio mientras esté creciendo. al loro con los parásitos. cuando se abone, respetar las proporciones de fertilizante; en todo caso, tener en cuenta el consejo anterior sobre abonos en maceta. si durante el crecimiento la planta se estira demasiado en busca de luz, ayudala con un palillo a modo de muleta. cuando la planta tenga 2 o 3 meses, si le falta espacio -siempre le faltará en maceta y por lo tanto su crecimiento no será tanto como en el campo- trasplantala a una maceta mayor; cuanto más pueda bajar la raíz más crecerá la planta. cada planta debe ponerse lo más lejos posible de los bordes y a una distancia de unos 40 cm. respecto de las demás. las lombrices constituyen una inestimable ayuda; la tierra encajonada y sometida a continuos riegos se apelmaza enseguida; las lombrices la remueven, favorecen la circulación del aire y el desarrollo de las raíces. el cariño que profeséis a vuestras plantas será proporcionalmente correspondido.

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CULTIVO DE GUERRILLA

Miércoles, Marzo 9th, 2011

GUERRILLA¿Porqué plantar en el exterior?

Porque es el método más barato y natural. El cultivo al aire libre, tras un examen de la relación de horas de sol por año que nos proporciona nuestra envidiable situación geográfica, permite en algunas latitudes, como en el Sur de Andalucía y por supuesto, en las Islas canarias, dos cosechas anuales. Un cultivador experto puede conseguirlo incluso en latitudes más nórdicas, con o sin ayuda de luces artificiales auxiliares, mientras que los principiantes no consiguen vencer a los elementos, aceptan la derrota y recurren al tradicional cultivo interior.
Cierto es que encontrar un buen lugar en el exterior es más difícil que elegir la habitación en que se va a montar el equipo y que, una vez encontrado éste, deberemos evitar que la fauna -y otros animales de dos patas, principales predadores de nuestras plantas- descubra el sitio. Debemos recordar que no es lo mismo cultivar en un lugar privado (tu casa, huerto, jardín, patio, etc.) que en uno público, por el consabido peligro abstracto que pudiéramos o pudiésemos procurar a inocentes terceros que descubrieran accidentalmente las plantas.
Así que tendréis incluso antes de iniciar la plantación: localizar diferentes lugares con óptima orientación y difícil accesibilidad, sin olvidar la cuestión del riego, evitando merodear en horas diurnas, protegiéndolos del paso de animales (conejos, topos, jabalíes, aves, etc.) o de simples humanos, para aseguraros varios ejemplares intactos a la llegada de septiembre.
Los expertos en guerrilla buscan, observan y eligen por lo menos un año antes los mejores lugares para asegurar su accesibilidad, experimentando y creando sistemas de camuflaje y, sobre todo, preparando profundos agujeros de un metro de diámetro y 60 cm. de fondo, con mezcla adecuadas de tierra y abonos para que, al transplantar los ejemplares (por supuesto plantas hembras), se encuentren ya con la mejores condiciones… Y cruzar los dedos para encontrar en la próxima visita todo en orden.
Los jardines privados resultan más fáciles y discretos, pero se incrementa la responsabilidad en el caso de algún problema. Deberemos responder de nuestros actos personalmente, nunca en conjunto, asumiendo la responsabilidad del cultivo en una propiedad privada. Se aconseja no tener decenas de plantas para evitar acusaciones indefendibles: deberá ser un cultivo en un lugar privado para el consumo propio.
Intentad conseguir algún huerto privado al reparo de curiosos o un ático orientado al Sur, siempre con la máxima discreción posible -la envidia reina en todas partes-. Cultivar con métodos naturales y biológicos, al margen del ahorro en la factura de la luz, nos proporcionará aromas y fragancias olvidadas, satisfacciones sin par y también la normalización de nuestra querida planta.

3. Normas básicas para un cultivo de guerrilla
3.1 Elección del lugar: suelo y tierra
Bastará con encontrar un terreno con orientación al Sur directamente expuesto al sol al menos de 6 a 8 horas. Una tierra ligeramente ácida o neutra, es decir, con pH entre 6,5 y 7 (sin sobrepasar este valor), a la que procuraremos un buen drenaje que impide el encharcamiento del agua de riego. Evitaremos tierras arcillosas y, cuando sea necesario, se mejorará el suelo con arlita, perlita o vermiculita (materiales muy ligeros), o bien, limos dolomíticos y cenizas de madera (ricos en magnesio), aunque estos subirán ligeramente la acidez.
Cuando el suelo sea ácido, se corregirá añadiéndole calcio en forma de carbonato (cal); si fuese básico, se le agregará yeso o ácido fosfórico. También es aconsejable depositar en el fondo del hoyo polímeros artificiales o trozos de chumbera, para que retengan el agua y actúen como almacén de reserva para la planta.
Para aquellos cultivadores que primero siembran las semillas en tiestos para después transplantarlas al lugar definitivo, en el inicio de la sección cultivo os proponemos varios ejemplos de mezclas de tierra.
Para el control del valor pH del suelo, se comercializan tiras de papel reactivo.

3.2 El agua
Conviene observar primero el terreno y los cauces del agua de las torrenteras, evitando plantar en ellas y aprovechando en cambio los recodos bien protegidos y orientados al Sur. Una vez determinada la futura ubicación, podemos optar por acostumbrar a las plantas a un régimen austero de agua abundando en el abonado y podando desde los primeros estadios. Esto nos producirá un cultivo de secano.
Sin duda, este es uno de los puntos engorrosos en el sistema guerrillero, pues no es agradable cargar litros de agua a las espaldas para llegar en horas discretas a regar tus plantas en medio de la canícula estival. Algunos cultivadores esconden e, incluso, semi-entierran entre la maleza y separados de las plantas, bidones de plástico para fabricar sistemas artesanales de riego gota a gota, que faciliten el transporte o eviten su presencia durante días. Para estos actos de guerrilla resulta muy cómoda una mountan bike.
Uno de los sistemas más asombrosos consiste en preparar un agujero colocando un neumático viejo alrededor. En el momento del transplante se eleva ligeramente la base de la raíz de la planta para que esta tenga siempre una reserva de agua en el interior del neumático. Posteriormente se podará la cima de la planta, favoreciendo el crecimiento de ramas laterales y atando estas al suelo más allá, de modo que la planta pase inadvertida en cuanto a altura, y se convierta en rastrera. Como veis el ingenio no tiene límites.

3.3 Seguridad: camuflaje, cercos y setos protectores
La seguridad es una de las premisas que no conviene olvidar ni antes, ni durante, ni después del cultivo. Si se ha optado por el cultivo de guerrilla hay que elegir sitios de difícil acceso, a ser posible haciendo huecos en medio de zarzales, apartándonos de sendas, veredas, caminos o rastros de animales.
Algunos realizan hoyos dentro de hoyos, rodeándolos de setos orientados al Norte que permitan la llegada de luz a la planta. Otros entierran tubos de PVC en el terreno que luego utilizan como tiestos elevados para la ubicación definitiva de sus hembras, previamente germinadas en un lugar seguro.
Si el lugar elegido es un patio interior, azotea o jardín privado, habrá que conseguir también setos que protejan de las miradas, al tiempo que conviene llenar el lugar con otras plantas que den una visión confusa del tipo de cultivo que se está realizando.
En el caso de un huerto sirven las mismas indicaciones, con la ventaja de que podemos intercalar nuestras plantas entre tomateras, judías y otras hortalizas. Como recurso de máxima discreción se puede construir artesanalmente un invernadero con planchas de poli carbonato, plástico o metacrilato (según presupuestos).
Se elija una u otra opción, la discreción es fundamental para que la operación llegue a buen puerto. No conviene exagerar en cuanto al número de ejemplares, ni en montajes psicodélicos que llamen la atención de cualquier vecino.

3.4 ¿Cuando, cómo y donde?
Germinaremos las semillas en la luna creciente de marzo para las Sativa (floración larga) o en la de abril para las Indicas (las semillas procedentes de las regiones del Himalaya: Hindú-Kush o Afganas, incluso en Mayo). Aconsejamos semillas índicas o afganas por la rapidez de floración y discreta altura. Mientras que tradicionalmente se germinaban las semillas entre algodón húmedo o en tierra, los cultivadores expertos utilizamos germinadores y semilleros profesionales que nos garantizan hasta un 95% la supervivencia de las semillas, consiguiendo, a la vez, una humedad y temperatura constante, fundamental en las dos primeras semanas de vida.
Tras un primer transplante a macetas biodegradables de cartón, éstas se enterrarán, a su vez, dentro de otras macetas. A partir de las dos semanas se cortarán las cimas de los tallos, por encima del cuarto par real de hojas, consiguiendo un tallo bicéfalo por planta y una estatura muy controlable, para poder decidir la dirección de crecimiento. Controlaremos el pH de la tierra regularmente mediante tiras de papel reactivo (una vez cada diez días).
A partir de la sexta semana se iniciará un abonado ligero (nos procuraremos una disolución de guano de murciélago 10-4-1, junto a una cucharada de emulsión de pescado 5-2-2 diluida en 5 litros de agua) cada cinco días, seguida de un regado cada tres días, así procuraremos un desarrollo potente y vigoroso. Cuando la planta crezca en altura, se transplantará a un tiesto de mayor volumen o al lugar definitivo en tierra, procurando las horas del atardecer (siempre y cuando su sexo declarado sea ya el femenino).
A partir de la octava semana habremos detectado algún macho. Podemos acelerar el proceso, si no las hemos puesto definitivamente en tierra, trasladándolas durante una semana a un lugar a oscuras durante, al menos, 12 horas al día. Así las plantas marcarán definitivamente su sexo, eliminaremos los machos y podremos dejar las hembras de nuevo a ritmo normal de luz.
Será el momento de preparar la aventura del exterior, la eliminación de machos habrá sido definitiva: “Al llegar San Nacho, que no quede un sólo macho”. Cuidado con las plantas hermafroditas tardías que suelen aparecer en agosto: pueden fecundar lo impensable.
Sin llamar la atención, y al atardecer, transplantaremos las hembras al lugar definitivo, regándolas abundantemente y olvidándolas durante una semana. Una vez transcurrida, si es posible al alba, reconoceremos el lugar y observaremos la adaptación de las plantas a su entorno. A la semana siguiente quitaremos hojas amarillas o lacias y regaremos abundantemente.
A partir de ese momento hay que frecuentar al mínimo el lugar, prefiriendo horas tempranas para poder observar las mencionadas hermafroditas, ataques de plagas o de predadores como los caracoles. Si algún ejemplar se estira en demasía, podar sin contemplaciones la cima apical: la planta rebrotará mientras tenga luz suficiente. En caso contrario, doblar la rama hacia el suelo mediante una cuerda. Ha llegado el momento abonar con fósforo y potasio para que la floración sea correcta.
Si la elección ha sido un jardín o huerto y podemos construir un pequeño invernadero, es la hora de etiquetar las plantas y transplantarlas a tierra en lugar definitivo.
Un montaje casero de un invernadero requerirá: veinte perfiles perforados de estantería metálica vulgar en L de 200 cm. de longitud, tornillos y tuercas, un máximo de diez paneles de 60×160 cm. de metacrilato, poli carbonato o plástico rígido -naturalmente traslúcidos-. Con estos elementos, un poco de ingenio y maña nos permitirán construir algo parecido a lo que necesitamos.

3.5 Riego y abonos
Si usamos agua del grifo debemos recordar que, en general, tiene un pH demasiado alto. Se corrige añadiendo unas gotas de ácido fosfórico, cítrico o acético al agua para bajar el valor hasta 6,5.
En huerto e invernadero podemos optar por microprocesadores automáticos de riego que eviten una presencia continua o acostumbrar a las plantas a un régimen severo: riego una vez por semana intercalando el abono. Pulverizar agua dentro del invernadero aumentará la humedad relativa. El mejor horario de riego es por la mañana temprano o al atardecer.
En cuanto al abono cabe recordar:
1ª fase: A partir de la sexta semana, para el correcto crecimiento de la maceta, hasta su ubicación definitiva en el exterior o en guerrilla. NPK: 20-12-12, o bien 20-15-15.
2ª fase: A partir de la doceava semana, o cuando advirtamos el estado de pre-floración o floración, bajaremos el nitrógeno y aumentaremos fósforo y potasio. El control del pH y del magnesio es muy importante para una correcta absorción de fósforo y potasio. Usar abonos específicos o emulsiones de pescado.

3.6 Control de plagas y deficiencias de las plantas
Nuestra querida planta es del agrado de un sinfín de animales: araña roja, pulgón, orugas, mosca blanca, cochinillas, caracoles, babosas, etc. Pero una correcta higiene, cultivar a la vez plantas aromáticas (basilisco, lavanda, menta, romero, etc.) y la ayuda de productos especializados solucionarán cualquier problema.
Si el cultivo es de guerrilla, babosas, caracoles y orugas atacarán sin duda a las plantas. Para alejarlos, podemos pulverizar una solución de un 5% de amoníaco en un litro de agua, o rodear las plantas con cenizas y azufre, que actuarán como barrera natural.

3.7 CO2 y ventilación
Proporcionar mucha humedad a las plantas dentro del invernadero no es suficiente: el aire deberá removerse exactamente igual que en un cultivo de interior. Bastará con abrir o cerrar los paneles pertinentes, cuando sea necesario. El CO2, ayudará a que las plantas se desarrollen vigorosamente, produciendo cogollos más grandes y compactos. Si el cultivo es urbano, las concentraciones habituales en la atmósfera son suficientes. En invernadero podemos aumentarlas dejando gotear vinagre en una disolución de bicarbonato con un poco de agua: el gas que se desprende es CO2.

3.8 Finales de Agosto: el peligro
Estamos a un paso de la cosecha y es el momento de mayor peligro, pues una intervención ajena a nuestros intereses obtendría ahora, tras el pertinente análisis en el cromatógrafo de gases, resultados con valores altos de THC y otros canabinoides. Conviene aumentar la discreción. Una nueva siembra de cebollas en la tercera semana de agosto permitirá ver de nuevo nuestro huerto verde en su superficie, y el penetrante olor disimulará ligeramente los efluvios del Cannabis a vecinos curiosos. Un problema añadido serán las primeras lluvias, pues los cogollos retienen el agua y producen mohos que pueden pudrirlos, parcial o totalmente, si no se detectan a tiempo y se eliminan con unas tijeras.

3.9 Cosecha, curado y secado
La cosecha tendrá lugar cuando el 70% de los pistilos de nuestra planta sean de color ámbar o violáceo. Por lo general, ocurre a mediados de septiembre en las índicas y un mes más tarde en las sativas. Se cosechará en medio del calor de un buen día, evitando los días lluviosos. No deberemos tener prisa en el paso final, secado y curado. Localizaremos las hojas grandes sin glándulas resinosas y las quitaremos con unas tijeras.
Un secado y curado correcto asegurará el máximo del sabor, aroma y potencia de la hierba cuando se fume. La molécula del THC no es psicoactiva hasta que las moléculas de agua se evaporen. Además, los cogollos contienen un conjunto de aceites volátiles y aromáticos, junto a otros componentes como la clorofila, que son sensibles a la luz, agua, aire y calor. Recordadas estas premisas, hay que añadir la paciencia: 30 gramos de hierba fresca secarán en, por lo menos, 10 o 12 días. Ahora pasaremos al trabajo.
Tras la ‘manicura’ de la hoja grande, cortaremos las ramas del tallo principal y las colgaremos de un hilo en un lugar ventilado sin luz directa, humedad baja y temperatura de unos 26° C, hasta que podamos romper limpiamente las ramas sin que se doblen (al menos dos semanas después). A mayor lentitud, mejor calidad.
Existen dos métodos de curado: en el lento colgaremos las ramas juntas, sin ventilación, en un lugar oscuro. Debemos controlar la humedad (40-60%), la temperatura (siempre por encima de 26° C) y los mohos. A la tercera semana ventilaremos el local y a partir de la sexta semana la hierba estará lista para su almacenado.
El curado rápido consiste en colgar las ramas en un lugar oscuro unos 5-7 días con temperatura superior a 28° C y muy aireado (un cobertizo orientado al Sur es óptimo); seguidamente las envolvemos en papel de periódico, que acabará de absorber el agua. Tras cuatro semanas, estará lista para su almacenado en cajas de madera, como cajas de puros.
En ambos casos, la prisa no funciona. Olvidarse de la cosecha tampoco. Es aconsejable tender un plástico debajo de las ramas que recoja toda glándula o pistilo que caiga. También ayudarán a un óptimo resultado final un termómetro, un higrómetro, una lente de aumento y nuestra mejor dedicación.

4. Técnicas avanzadas
Los mismos principios que rigen para el cultivo interior pueden aplicarse en el exterior, siempre que cuidemos los factores imprescindibles para el crecimiento: luz, aire, oxígeno y CO2, agua tanto en las hojas como en el suelo, abono y minerales, que la planta absorbe del suelo. Cuidado con los súper-abonos: pueden funcionar o no en una mísera maceta (como mucho perderemos una planta, unos litros de tierra y aprenderemos del error), pero si los probamos en el terreno de nuestro huerto podemos desatar catástrofes de dimensiones desconocidas.
Podemos usar también complejos vitamínicos que contengan auxinas, vitamina B-1, ácido indol-acético y otros principios que, junto a las técnicas avanzadas, procuraran a las plantas:
mayor potencia
más vigor
mayor producción de resina y cannabinoides
menor proporción de hojas respecto a cogollos
mejor gusto y aroma
baja estatura
floración más rápida y
resistencia a las plagas
Mientras antes se plantaban semillas que algún amigo nos proporcionaba, ahora recurrimos a bancos de semillas especializados que garantizan procedencia, especie, tiempo de floración y el 100% de hembras en algunos casos.
En el pasado se germinaban en algodón o en tierra, ahora se usan germinadores y semilleros profesionales hight-tech que garantizan esterilidad y éxito.
Se cultivaba en tierra que se disponía, sin tener en cuenta su composición, riqueza en oligoelementos y pH. Hoy se prepara cuidadosamente la mezcla, corrigiendo deficiencias, mejorando el terreno con productos específicos (bentonita, limos dolomíticos, lava volcánica, etc.) o, incluso, se sustituye por sustratos artificiales como lana de roca, arcilla expandida… para realizar cultivos hidropónicos o aeropónicos.
Se preparaba el terreno con estiércol animal o superfosfatos que quemaban la tierra, sin controlar su pH ni el índice de electro conductividad del agua de riego. Hoy en día disponemos de abonos para cada estadio y enriquecedores de cualquier mezcla de tierra. Se usan sistemas informatizados para el riego y abonado gota a gota.
Se desconocía la importancia del CO2 y de las técnicas de enriquecimiento para mejorar y aumentar la producción.
Existían productos altamente tóxicos que combatían las plagas o las clásicas mariquitas. Hoy existen compuestos de piretrina, mucho menos tóxicos, y la Bacillus Thurigiensis se comercializa a través de Internet.
Se esperaba la definición del sexo de la planta. Hoy se fuerza.
En fin, no se deja nada a merced de la casualidad, ni de la improvisación.

5. Errores frecuentes
Demasiada cantidad de agua
Demasiado calor
Ausencia de agua y calor, es decir, sequedad
Crecimiento lento por exceso de agua, frío y abono insuficiente
Hojas marrones en los bordes, debido a aire seco y muy caliente y exceso de abono
Manchas en las hojas que delatan la presencia de plagas. Se debe recurrir a un preparado específico
Hojas amarillas en la base. Falta de magnesio en la tierra o falta de humedad y aire frío. Pulverizar epsomita (sulfato de MG hidratado al 2%)
Planta con hojas amarillas. Problema de pH o acidez del agua de riego. Añadir ácido fosfórico al agua para equilibrar.
Hoja lacia o caída. Demasiada agua, aire muy seco, shock del transplante.

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Cultivo de la Marihuana: Abonos y Nutrientes

Miércoles, Febrero 3rd, 2010

nutrientes

Las plantas necesitan para su crecimiento el aporte de una larga lista de elementos químicos de los cuales la planta se nutre y desarrolla. Estos se dividen en dos grandes grupos, los Macro elementos y los Micro elementos.

Macro elementos: Que se dividen a su vez en primarios: Nitrógeno N, Fósforo P y Potasio K. Siempre vienen enunciados por este orden (N-P-K, Nitrógeno, Fósforo y Potasio). Son los más consumidos por las plantas y, los macro elementos secundarios, el Magnesio Mg y el Calcio Ca y Azufre S .

Micro elementos (Oligoelementos): hierro, manganeso, boro, cloro, cobalto, cobre, molibdeno y cinc. El abono que utilicéis para vuestras plantas tiene que contener estos elementos, de no ser así se pueden añadir por separado.

Los abonos y fertilizantes en general, sean de origen químico (industrial) u orgánico (natural), llevan marcados tres números indicando los porcentajes de los tres elementos primarios siguiendo este orden establecido: N-P-K, Nitrógeno, Fósforo y Potasio.  Ejemplo (15-30-15) ó (2-1-1).

En  la fase de crecimiento los abonos  deben tener un alto contenido en nitrógeno, o lo que es lo mismo un primer número mayor que el segundo ejemplo. (10-5-5). Suelen venir comercializados como abonos de crecimiento.

En la fase floración los abonos deben tener un aporte de fósforo mayor al de nitrógeno y en este caso ser el segundo numero el mayor ejemplo (5-10-5) Suelen venir comercializados como abonos de floración.

El tercer número, el potasio, siempre tiene que estar presente en una proporción considerable.

En todos los abonos debe venir especificado su contenido en nutrientes. Algunos cultivadores usan un mismo fertilizante para todo el ciclo con igual número de N, P y K, por ej. (20-20-20), pero no se aconseja.

Los abonos pueden ser de absorción lenta o rápida, y vienen en distintas formas: solubles en el agua de riego, mezclables en la tierra, de aplicación superficial o de aplicación foliar mediante un pulverizador.

Se recomienda los de absorción lenta para los cultivos de exterior, puesto que son de aplicación más simple y segura. Se pueden ir aplicando capas superficiales de humus o turba durante todo el proceso y con los sucesivos riegos los nutrientes irán penetrando en la tierra y las raíces. La mayoría de estos abonos y fertilizantes son de origen orgánico y se mezclan con la tierra, que forma el medio de plantación. Los abonos de asimilación lenta además de ser más fáciles de trabajar tienen menos riesgo de sobre fertilizar el medio. Suelen ser ricos en nitrógeno y serán un primer soporte para la primera fase del crecimiento, con lo que el primer abonado ya vendrá cuando las plantas tengan cierta altura. Medios muy bien preparados con buena turba y humus de lombriz aseguran un aporte que nos puede evitar abonar hasta casi el final de la fase de crecimiento vegetativo.

Se recomienda para macetas e interiores los abonos solubles en agua que son de asimilación rápida. Puesto que es muy facil y nada agradable la sobre fertilización, es recomendable regar si es preciso más a menudo con dosis mas diluidas, en lugar de  hacerlo de manera más concentrada y menos asidua. Cuanto más pequeños sean los recipientes más preciso tendrá  que ser el riego y el abonado y más riesgo habrá de sobre fertilizar o de que la planta pase sed. Por eso se deberán usar las medidas recomendadas por cada fabricante con la mayor exactitud  posible, y tener muy en cuenta el nivel de PH en el agua puesto que esto también afectara a la capacidad de absorción de la planta. Un pequeño exceso de abono provoca que se quemen las puntas de las hojas, adquiriendo estas primero un verde muy intenso, para luego ir desmejorando y prácticamente quemándose algunas de ellas parcial o totalmente. Si la sobre fertilización es severa, la planta entera se quemará, curvándose las hojas hacia adentro. Una sobre fertilización ligera puede remediarse en parte, aclarando la planta bajo un grifo y dejando correr el agua que vaya drenando un buen rato. Sería una forma de lavar la tierra de las sales tóxicas que se forman al no poder ser absorbido el fertilizante allí acumulado.

De todas formas hace falta hacer un diagnóstico para saber el porqué de, el mal aspecto de una planta, otras cosas como falta de aire o de luz, o alguna plaga no fácil de detectar a simple vista pudieran ser la causa.

Se recomienda no abonar durante el última sema o diez días para limpiar la planta de los nutrientes químicos, que la planta viene absorbiendo durante el cultivo.

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