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Archivo de Enero, 2010

Iluminación en los cultivos interiores de cannabis

Jueves, Enero 28th, 2010

bombillaDurante muchos años se han utilizado los fluorescentes para el crecimiento de plantas sin sol. Después se utilizaron lámparas de vapor de mercurio, aunque sin grandes mejoras. Desde la aparición de las lámparas de alta presión: las de vapor de sodio (HPS) y las de halogenuros metlicos(MH), que suelen utilizarse en el alumbrado público (autopistas, parques, estadios, etc. ), las demás se han quedado anticuadas, aunque los fluorescentes se pueden seguir utilizando. (son idóneos para la fase del crecimiento en las plantas de cannabis).

Las luces incandescentes y las halógenas, no son de nuestro interés. No dan el espectro adecuado y si mucho calor y consumo.

Las del tipo MH, son ideales para crecimiento vegetativo y son aptas para germinación y clonación (esquejes). Dan una luz generalmente blanca, existiendo diversos tonos.

Las del tipo HPS, son ideales para floración y aptas para crecimiento. Suelen dar una luz de color anaranjado, aunque ya se han obtenido nuevas tonalidades, incluso el sodio blanco.

Los fluorescentes del tipo cool white (color 33) y los del tipo gro-lux, son ideales para clonación y germinación.

Si no hay más remedio, con cualquier lámpara de alta presión o incluso con un buen montaje de fluorescentes, se puede realizar todo el ciclo. Las potencias de éstas lámparas (HP) son de 150, 250, 400 y 1000 W. Las diferencias de precio entre una de menor potencia y otra de mayor, son mínimas, en cambio los resultados son muy distintos. No son recomendables potencias menores a 250 W.

Las lámparas de alta presión llevan balastos muy pesados y deben estar bien sujetas con cadenas o poleas. Se pueden montar los balastos aparte, y sólo sujetar la pantalla y la bombilla a una polea, dado que la luz deber ir subiendo a medida que las plantas crezcan. Es imprescindible consultar con un especialista para saber instalar bien una lámpara de estas características, si no se tienen conocimientos sobre electricidad. Conviene esta advertencia, mas por el peligro que entraña una instalación mal hecha, que por la complejidad del montaje que no es tal.

Para lograr un rendimiento parecido a una HP a base de fluorescentes, se requerir un montaje bastante pesado y de difcil manejo. Hemos de pensar que un watio de luz de una lámpara de alta presión da más luz que un watio de luz fluorescente.

Hay soportes con movimiento circular o lateral donde se instalan una o varias lámparas, logrando doblar el área de plantación, aunque son costosos.

Las lámparas MH, requieren funcionar en horizontal alterando su rendimiento las inclinaciones, sería conveniente usar un nivel de obra. Algunos modelos funcionan en vertical, pero con menor rendimiento.

Luces recomendadas:

Bombilla de sodio PHILIPS SON-T AGRO 400W, ideal para crecimiento y floración.

Bombilla de sodio PHILIPS SON-T 400W PIA PLUS, ideal para floración.

Estas dos bombillas, pueden ir montadas en un kit con pantalla y balastro, ideal para un área de 180×60 cm (SGR 200 de PHILIPS)

Bombilla de halogenuros metálicos PHILIPS HPI-T 400W, con kit (soporte + pantalla + balastros) MGR 300 de PHILIPS.

En caso de usar fluorescentes que no sean los anteriormente recomendados, debemos pensar que los azules o fríos son más aptos para crecimiento y los rojos o cálidos son para floración.

En el sistema que más adelante se explicará, se iluminarán dos áreas de 180×60 cm. Una de crecimiento, iluminada con una HPI de 400 W. con un montaje de cuatro fluorescentes de 120 cm y dos redondos de 30 cm para los laterales. Y la otra área, iluminada con una HPS tipo SON-T de 400 W.

Las distancias recomendadas desde la luz hasta las puntas de las plantas dependen del tipo y la potencia de la lámpara: usando fluorescentes la distancia se mantendrá entre 5 y 15 cm. La distancia para una HPS de 400 W. se mantendrá entre 50 y 60 cm.

Algunas especies aguantan menos distancia, pero si las hojas superiores se doblan hacia arriba, es que, están demasiado cerca de la luz.

Las necesidades lumínicas de la marihuana, según Rosenthal, son de entre 1000 y 3000 lumens por pie cuadrado a la distancia recomendada.

Fuente: http://cogollo.net/cultivodeinterior/iluminacionplantas.php

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Condiciones ambientales en el cultivo interior de marihuana

Viernes, Enero 15th, 2010

im. climaEs importante conocer las condiciones climatológicas que queremos crear a la hora de escoger la ubicación ideal para el cultivo de interior. Las plantas de cannabis son capaces de soportar temperaturas de entre 10 y 40 grados centígrados, deteniéndose el crecimiento en dichos límites. La temperatura deber mantenerse entre 17 y 30 grados siendo 24 grados la ideal. Lógicamente la temperatura desciende durante las horas de oscuridad. Con temperaturas muy altas las plantas gastan mucha de su energía en disipar el calor y las temperaturas muy bajas pueden llegar a matarlas. La marihuana es capaz de absorber una cantidad de anhídrido carbónico (CO2) del aire, en una concentración mucho mayor a la que se encuentra en la atmósfera. El aire contiene un 0.003% de CO2 y las plantas experimentan un aumento del crecimiento de casi el doble bajo concentraciones de CO2 del 0.015%. Existen sistemas a la venta para aumentar el nivel de CO2 en el cultivo.

Aunque el CO2 es incoloro, inodoro y no es inflamable, puede ser peligroso rebasar los límites establecidos. De todas formas se puede lograr un gran resultado sin necesidad de tanta sofisticación. El simple aporte de aire fresco del exterior (filtrado, por supuesto) nos aportar el CO2 necesario.

El aire debe ser movido mediante un ventilador en el interior del sistema, para asegurar que el aire fresco llega a todas las plantas. El sistema necesita de una entrada de aire, que puede venir del exterior mediante succión y filtrado, o desde la misma estancia donde se instale el cultivo si esta es suficientemente amplia y ventilada. Sera necesaria una salida de dicho aire mediante un extractor al exterior.

Resumiendo, se precisa una entrada filtrada con o sin extractor, una salida con extractor y un ventilador en la parte superior del interior del cultivo para que dicho aire circule. Conviene que las plantas se muevan ligeramente. Los ventiladores funcionaran cuando la luz funcione, aunque se pueden programar mediante un temporizador. Desde luego así no aumentaremos el porcentaje de CO2 en el sistema, pero evitaremos que descienda. Las estufas y calentadores de gas aumentan la concentración de CO2 en el ambiente, aunque pueden causar problemas con la temperatura (debemos pensar que las lámparas darán calor). Las visitas al jardín serán agradecidas por las plantas pues nuestra respiración aumentar el nivel de anhídrido carbónico del ambiente.

Las plantas desprenden olor, sobretodo en ciertas fases del proceso. Si esto pudiese ser un problema, se aconseja el uso de ionizadores de aire o, colocar filtros atin-olor en la extracción. La humedad del ambiente conviene mantenerla entre el 40 y el 60%, el uso de un termohigrometro con máximas y mínimas del día sería aconsejable.

Las medidas del sistema dependen en parte de la potencia de la luz, aunque hemos de pensar que las plantas medirán aproximadamente un metro de alto, más la altura de la maceta, más la distancia entre la luz y las plantas y el grosor de la luz con las cadenas y anclaje, será necesaria una altura de por los menos dos metros. Si no se dispone de tanta altura se pueden forzar las plantas a floración antes de esta forma se cosechara más rápido pero menos cantidad por planta.

El área aquí recomendada es de 180×60, aproximadamente 1 metro cuadrado. Si se hacen dos cultivos simultáneos, uno de crecimiento y otro de floración, este último requerirá mayor altura. Es necesario que los cultivos sean estancos a la luz, sobretodo en la fase de floración, donde interesa que durante la “noche”, la oscuridad sea total. Asimismo se aconseja que dichas paredes sean refractantes en su interior, y que el material del que están hechas colabore a crear las condiciones climáticas ideales. Forrar las paredes de porexpan (u otro aislante) nos ayudara a conservaran la temperatura del cultivo y a protegerlo del frio y el calor. Existen armarios de cultivo reúnen están condiciones y están pensados para un cultivo de interior optimo además los hay en varias medidas dependiendo del espacio que dispongáis.

Podríamos decir que el sitio ideal sería un sótano pues suelen tener un clima similar durante todo el año, pero puede ser instalado en cualquier habitación, armario, altillo, etc. Es mejor que este alejado de jardines o cualquier tipo de vegetación pues puede traernos plagas muy problemáticas. La limpieza de manos y cambio de ropa no esté de más si se ha trabajado en un huerto o jardín, o si se viene del campo. Asimismo no es aconsejable introducir en el cultivo plantas provenientes del exterior o de otros cultivos.

En los cultivos de interior las plantas son sometidas a un régimen de luz de un mínimo de 18 horas durante el periodo de crecimiento, aunque algunos cultivadores sostienen que durante esta fase las plantas no necesitan descanso, mientras tengan suficiente aporte de agua y luz, por lo que las someten a un régimen continuo de 24 horas de luz. La diferencia entre los dos regímenes estriba en la duración de la fase de crecimiento (horas de luz = crecimiento). Si es necesario por algún motivo tener las luces apagadas en algún momento del día, es mejor darles 18 horas de luz, nunca menos. Si no hay ningún inconveniente es mejor usar el sistema de régimen continuo (24 horas de luz), las lámparas lo agradecen, pues los sucesivos encendidos y apagados les acortan la vida. (Es conveniente esperar a una media hora si se quiere volver a encender una lámpara de alta presión tras un apagado o una desconexión). El régimen elegido a de ser constante.

Podemos provocar la floración cuando lo deseemos, con el simple procedimiento de acortar el periodo diurno a 12 horas. Las 12 horas de noche forzaran a la planta a florecer, es importante que la oscuridad sea total, polución de luz en esos momentos puede evitar que los cogollos se desarrollen correctamente. (El uso de temporizadores es obligado pues los periodos deben ser exactos.)

Dado que las luces no penetran con la potencia deseada mucho más de 60-80 cm a partir de la distancia de seguridad, no conviene dejar crecer vegetativamente mucho las plantas, pues durante la floración pueden llegar a doblar su tamaño y exceder las medidas que deseamos. (La marihuana en la naturaleza suele medir entre 1′5 y 3 metros según especies).

De alguna manera estamos creando “bonsáis” de marihuana a medida. Las alturas recomendadas para iniciar el proceso de floración (12 horas da/12 horas noche), las limitaremos entre un mínimo de o de 20 cm. y un máximo de 38 cm. Según la altura de nuestro sistema y la potencia de las lámparas buscaremos la altura ideal entre dichos límites para nuestras necesidades. Si cultivamos especies diferentes puede que requieran ser llevadas a floración a alturas distintas. No conviene mucho que las plantas rebasen el metro y medio, en la madurez medirán entre 60 cm. y 1 metro. Si alguna se dispara se le puede doblar la punta con un alambre o un hilo.

Se puede dominar a voluntad la dirección del crecimiento de una planta. La punta contiene un inhibidor que evita que las ramas laterales superen la altura de la punta, esta dará el cogollo más grande y potente. Con el simple hecho de cortar o doblar la punta, se neutraliza ese inhibidor y las ramas laterales pugnan por ser la más alta, con lo que la planta crece más ancha y ramificada, se recomienda más doblar la planta desde casi la mitad, antes que cortarla. Las plantas que se espiguen se irán colocando en los laterales del sistema para que no hagan sombra a otras más bajas.

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Cosecha del cannabis: Como cortar, manicurar, secar, curar y conservar tu marihuana

Viernes, Enero 8th, 2010

cogolloDesde que el ser humano inventó la agricultura, la cosecha ha sido un tiempo de felicidad. El trabajo de meses se ve recompensado con los frutos de la tierra y las épocas de escasez se olvidan en la abundancia. En este mundo acelerado, lleno de coches y asfalto, los cañameros seguimos disfrutando de este acontecimiento. Cosecha tus plantas con cariño, entre volutas de humo y sin prisas, te lo agradecerán. La cosecha del cannabis es muy sencilla. En resumen consiste en cortar los cogollos y secarlos. La calidad del producto final, sin embargo, dependerá de cómo se haga este secado. Cosechar, manicurar, secar y curar son los cuatro procesos que, si se hacen bien, harán de fumar un gran placer.

COSECHAR

La familiaridad con la variedad que cultivemos es la mejor regla. No todas las variedades tardan lo mismo en madurar. Una sativa como la mejicana madura más lentamente que una índica como la Northern Lights. Frente a una hierba desconocida hay que experimentar cosechando en diferentes momentos. Así al año siguiente, sabremos exactamente cuál es el momento adecuado para recolectar las plantas. En exterior, el momento óptimo para cosechar dura unas dos semanas. Cuando veas que la mitad de los pistilos tiene un color marrón o naranja, prepárate y vigila atentamente. La planta alcanza su máxima potencia cuando entre un 50 y un 90 por ciento de los estigmas o pelillos blancos de las flores han perdido el color blanco y tienen un tono marrón o naranja. Está en el punto óptimo para ser recogida. Como regla general, se puede decir que la planta cosechada con más pistilos blancos tendrá menor potencia y un colocón “mental†y alegre. Con más pistilos marrones o naranjas la hierba tendrá más THC (tetrahidrocannabinol) y el globo será “físico†y sedante. Esta regla no es, ni mucho menos, infalible y depende de cada variedad. Las sativas suelen ser estimulantes comparadas con las índicas, más relajadas y narcóticas. Durante la semana anterior a la cosecha no hay que abonar la planta. Regadla sólo con agua para lavar los restos de fertilizantes. Esta simple medida mejorará el sabor de la hierba y rascará menos la garganta. Cosechad la planta después de un día de sol, hay que evitar recoger las plantas cuando estén mojadas ya que la humedad favorece la aparición de hongos y mohos. Al cosechar se puede cortar la planta entera o ir cortando cogollos conforme vayan madurando. A gusto de cada uno. Puedes cortar los cogollos superiores primero y dejar los más bajos para que terminen de madurar.

MANICURAR

Después de cortar la planta se deben quitar las hojas grandes que no tienen glándulas de resina. Hay quien corta estas hojas después de secar las plantas. Así, al secarse, las hojas grandes recubren el cogollo y lo protegen evitando que se rompan las glándulas llenas de resina. Para hacerle la manicura a tus cogollos agarra la planta por el tronco y, mientras la sostienes boca abajo, ve cortando las hojas grandes con sus peciolos o tallitos. También puedes cortar las puntas de las hojas que sobresalgan del cogollo y no tengan resina. Cuanto más limpies el cogollo, más potente será. Mientras manipulas los cogollos ten cuidado y no los manosees. Las glándulas de resina se rompen con facilidad y el THC se oxida.

SECAR

El THC del cannabis fresco no “colocaâ€, es decir, no es psicoactivo. Para convertirse en marihuana fumable, la hierba tiene que secarse. El proceso de secado influye mucho en la calidad del producto final. Una hierba mal secada rascará la garganta y perderá potencia. Por el contrario, si el cannabis se seca lentamente, el sabor y la potencia mejorarán. El cannabis se debe secar en un lugar seco, oscuro, fresco y ventilado. Si colgamos los cogollos cogerán una forma más redondeada que si los extendemos sobre un periódico o rejilla. Si los extiendes vuélvelos cada día para que se sequen uniformemente. Dependiendo del clima el secado puede durar entre una y tres semanas. Si no quieres curar la hierba, manténla secando hasta que el tallo central se quiebre al doblarlo. Si piensas curar el cannabis, cuando el cogollo se sienta crujiente al tacto pero un poco húmedo en el centro pasa al curado.

Existen rejillas de secado ideales para este proceso, el mayor peligro cuando secamos el cannabis es que aparezcan hongos. Pueden evitarse poniendo un ventilador que mueva el aire alrededor de los cogollos. Si se enmohece un cogollo sepáralo del resto para que no los contagie. Secarlo al sol directo durante al menos 24 horas debería acabar con los hongos.

CURAR

Cuanto más lento sea el secado, mayor potencia y mejor sabor tendrá la hierba. El curado consigue que la hierba se seque más despacio. Una buena forma de curar es meter la hierba en cajas metálicas o de madera (no de plástico) que se abren una o dos veces al día. De este modo la hierba se acaba de secar más despacio lo que mejora su sabor y su potencia. La duración del curado depende de cuantas veces al día abras la caja y de las condiciones del clima. Vigila a diario la hierba en busca de moho. Las condiciones del curado pueden hacer aparecer hongos si no se va abriendo la caja para que se airee. Si aparecen, saca los cogollos de la caja y cuélgalos al sol.

CONSERVAR

Una vez que la hierba esta bien seca (cuando el tallo se quiebra) se puede meter en botes herméticos y conservarla meses e incluso años sin perdida de potencia en un lugar fresco y oscuro. La hierba pierde potencia en contacto con la luz, el aire y el calor. Por eso hay que guardarla herméticamente, a oscuras y sin altas temperaturas.

FUMAR

…es un placer…(¿o acaso necesitáis más instrucciones? XD)

LO QUE NO SE DEBE HACER…

La marihuana no se debe enterrar para que se cure. Esta técnica produce la aparición de bacterias y hongos que pueden ser peligrosos. Algunos pueden provocar infecciones respiratorias muy graves. La resina no está en el interior de la planta: colgar la planta, arrancarla con raíces o hervir estas no incrementa la potencia de la hierba. Secar el cannabis en el horno o el microondas destruye parte del THC. Si aún así os puede la impaciencia, secadla con el horno normal al mínimo (50-70ºC) dejando la puerta un poco entreabierta. No subáis más la temperatura porque se destruirá demasiado THC.

Fuente:  http://portal.bitox.com/modules.php?name=News&file=article&sid=114

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